
La noche de los Bafta 2026 en Londres fue todo un desafío para el gusto y la audacia de las celebridades. Tras una pausa de dos años debido a la enfermedad de la princesa, el regreso de los representantes de la familia real a la alfombra roja desató una expectación sin precedentes. Su aparición eclipsó no solo a numerosos invitados internacionales, sino que también recordó el peso de la monarquía en la vida social británica, a pesar de los recientes escándalos en torno al príncipe Andrés. En esta ocasión, la atención del público se centró más en quienes se atrevieron a romper con el código de vestimenta habitual que en los propios ganadores.
Entre quienes recibieron la aprobación de los críticos de moda destacó Kate Middleton. Su vestido de muselina rosa en varias capas de Gucci con cinturón de terciopelo armonizaba perfectamente con el esmoquin clásico del príncipe William. Monica Bellucci, luciendo un elegante conjunto de Saint Laurent, volvió a demostrar que la sencillez y la sofisticación nunca pasan de moda. Emma Stone optó por un sobrio Louis Vuitton negro, mientras que Kate Hudson deslumbró con un vestido rojo intenso de Prada de hombros descubiertos. No pasaron desapercibidas otras apuestas acertadas: Kerry Washington con falda plisada y top floral de Prada, el dúo de Gracie Abrams y Paul Mescal, así como Patrick Dempsey con un estiloso traje de Brunello Cucinelli.
Triunfos de la moda
Entre las elecciones más acertadas destacaron los atuendos que combinaron de manera armoniosa la clásica elegancia con detalles contemporáneos. Leonardo Di Caprio apostó de nuevo por un look impecable, mientras que Timothée Chalamet sorprendió al público con un sobrio esmoquin negro de Givenchy, dejando de lado la extravagancia en favor de la elegancia. Glenn Close, pese a una elección controvertida, logró resaltar su personalidad, y Jessie Buckley lució fresca y original con un vestido azul de Chanel. Incluso quienes normalmente no arriesgan en moda, esa noche se permitieron más libertad, lo que solo añadió interés al evento.
También hubo espacio para la experimentación: Alicia Vikander optó por un top decorado de Vuitton, y Tilda Swinton, conocida por su enigmático estilo, apareció con un bolero de Chanel. Su look generó debate, pero nadie dudó de su capacidad de sorprender. Estas decisiones demuestran que incluso en los eventos más conservadores hay cabida para la individualidad y las ideas audaces.
Errores y decepciones
Sin embargo, no todos los invitados lograron evitar los desaciertos de estilo. Teyana Taylor, al escoger un vestido voluminoso de Burberry, prácticamente se perdió entre las telas, mientras Little Simz apareció con un abrigo de lana gris que parecía más apropiado para un paseo que para una ceremonia formal. Amy Lou Wood, en un conjunto rosa de Emilia Wickstead, no convenció por su extraño corte, y Jessie Ware en un vestido amarillo recordó a muchos los viejos sofás de los años 70. Estos looks provocaron desconcierto y se convirtieron en tema de discusión en las redes sociales.
Entre otros errores destacaron los diseños excesivamente complicados, como el de Jenna Coleman, y los intentos fallidos de llamar la atención, como en el caso de Maya Rudolph. A veces, el deseo de sorprender provoca que el look pierda toda relación con el evento. Sin embargo, estos episodios solo aumentan el interés por la alfombra roja y hacen que el debate sobre moda sea aún más vibrante.
Comparación con otros premios
Resulta interesante que este tipo de duelos de moda no son raros en las grandes ceremonias. Por ejemplo, en la reciente entrega de los Iris 2026, la discusión sobre los atuendos de los invitados fue casi tan intensa como la de los propios premios. Tal y como se mencionó en el análisis de los looks más llamativos en la alfombra roja de los Iris, las elecciones inesperadas y los experimentos audaces suelen convertirse en el tema central de la noche, eclipsando incluso a los ganadores.
En general, Bafta 2026 volvió a demostrar que la alfombra roja no es solo una muestra de estatus, sino también un espacio para la creatividad y la autoexpresión. Cada aparición es un desafío, e incluso un riesgo que puede llevar tanto a la gloria como a una ola de críticas. Pero precisamente estos momentos son los que hacen que las ceremonias sean realmente memorables.
Kate Middleton, duquesa de Cambridge, es considerada desde hace tiempo una de las figuras más influyentes en el mundo de la moda. Cada una de sus apariciones en eventos sociales genera interés y debate, y sus elecciones de vestuario a menudo marcan tendencia entre millones de seguidores. Gracias a la combinación de la clásica elegancia con toques modernos, Kate consigue mantenerse como un ícono de estilo sin perder su individualidad. Su influencia trasciende el Reino Unido, estableciendo nuevos estándares de elegancia y feminidad.












