
El mundo del rock español está de luto. Apenas el público comenzaba a recuperarse de una pérdida, llegó la noticia del fallecimiento de Roberto “Robe” Iniesta, líder indiscutible de la mítica banda Extremoduro. Son días difíciles para todos los amantes del género, que también sufren el retiro de Joaquín Sabina, quien decidió iniciar una nueva etapa en su vida. Robe Iniesta siempre fue una persona reservada y evitaba hablar de sus asuntos personales, los cuales, tras su muerte, han pasado a primer plano. A sus herederos no solo les deja un vasto legado creativo que sigue generando ingresos por derechos de autor, sino también una considerable fortuna, aunque difícilmente podrá consolarles ante una pérdida tan irreparable.
A sus 60 años, Iniesta, casado y padre de dos hijos, gestionaba sus finanzas a través de dos empresas. Una de ellas agrupaba los ingresos de su carrera musical, mientras que la otra se dedicaba a proyectos agrícolas y de agroturismo en Extremadura. Tenía un vínculo profundo con esta región, no solo en el ámbito empresarial, sino también en el desarrollo cultural de la ciudad de Plasencia. Numerosos personajes famosos expresaron su pesar por su partida, e incluso el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, publicó un mensaje de despedida en redes sociales. Lolita Flores, Alejandro Sanz, Bunbury y muchos más se sumaron a las condolencias. Estas muestras de apoyo han sido un consuelo para su viuda y sus hijos, quienes estuvieron a su lado durante toda su larga enfermedad.
Vida personal y últimos años
Tras la disolución de Extremoduro en 2019, cuando el músico ya había iniciado su carrera en solitario, le diagnosticaron una tromboembolia pulmonar. Lamentablemente, nunca logró recuperarse por completo. En los últimos años, pasó mucho tiempo en Lesama, un pequeño municipio cerca de Bilbao, en el País Vasco, donde seguía su tratamiento. Aquella zona se volvió especial para él. Decía que, para escribir sobre el mar, necesitaba verlo desde su ventana, algo imposible en su natal Extremadura.
El gran amor de su vida fue su viuda, Bibi. Fueron amigos de toda la vida y, aunque su relación atravesó crisis importantes, siempre lograron superarlas. Bibi, persona de máxima confianza en ambas empresas del artista, estuvo a su lado hasta el final. También lo acompañaron sus dos hijos, que siempre mantuvieron un perfil bajo y alejados de la fama mediática.
Familia y orígenes humildes
Hijo de un modesto hojalatero de taller y de una ama de casa, Robe comenzó ganándose la vida vendiendo dulces desde una furgoneta. Sin embargo, la música llamó a su puerta muy pronto. Fue precisamente en el taller de su padre donde tomó por primera vez una guitarra y empezó a componer sus primeras canciones, que finalmente lo catapultaron a la fama. Su hijo Naum siguió sus pasos y hoy es baterista en la banda Kontrol-M. Su hija Karín prefirió el negocio de agroturismo de su padre pero, como su madre, siempre permaneció en un discreto segundo plano, evitando el foco mediático. La propia Bibi fue clave a la hora de ayudar a Roberto a superar sus adicciones, como él mismo reconoció en escasas entrevistas.
Aunque vivió temporalmente en ciudades como Barcelona, Madrid y Granada, fue en Lesama donde encontró la tranquilidad. El músico aseguraba que había dejado la heroína antes de fundar Extremoduro y no se identificaba con el estilo de vida excesivo que le atribuían. “Mis canciones hablan por mí”, solía repetir.
Cabe destacar que Extremoduro es una banda de rock español fundada por Roberto Iniesta en Plasencia en 1987. El grupo es considerado uno de los más influyentes en la historia del rock español. Su estilo, que el propio Iniesta definía como “rock transgresivo”, combinaba hard rock con letras poéticas y, a menudo, crudas. La banda editó once álbumes de estudio, que alcanzaron ventas de varios millones de copias. Su música ha tenido un impacto enorme en varias generaciones de músicos y oyentes en España y Latinoamérica. Pese a su éxito comercial, la banda siempre mantuvo un espíritu independiente y rara vez aparecía en los medios.












