
El cambio repentino de nombre e imagen de una de las organizaciones educativas más destacadas de Cataluña podría modificar el equilibrio de fuerzas en el sector educativo de la región. La Fundació Jaume Bofill, que durante décadas ha marcado la agenda en políticas escolares, ahora es oficialmente Equitat.org. Esta decisión ya ha generado un intenso debate entre docentes, sindicatos y especialistas, ya que tras la nueva marca permanece el mismo equipo y los mismos objetivos, aunque con un mensaje renovado.
Como señala El País, Equitat.org sigue utilizando el símbolo de igualdad como logotipo, subrayando la continuidad de su misión. La organización mantiene su foco en temas educativos, prestando especial atención a la investigación sobre la segregación escolar y el abandono prematuro de los estudios. La dirección de la fundación explica que el nuevo nombre no es solo un cambio de imagen, sino un esfuerzo por dejar clara su posición en la lucha por la igualdad de oportunidades para todo el alumnado.
Orígenes y evolución
La Fundació Jaume Bofill fue fundada en 1969 por Teresa Roca y Josep Maria Vilaseca. La organización lleva el nombre del filósofo y docente Jaume Bofill, reconocido por su apertura al diálogo y fallecido en 1965. Inicialmente, la fundación realizó investigaciones en migración, lengua, cultura e historia, pero desde 2005 se ha centrado plenamente en cuestiones educativas.
En los últimos años, la fundación se ha convertido no solo en un centro de investigación, sino también en un actor influyente en la política educativa de Cataluña. Entre sus proyectos destacan el programa Lecxit, enfocado en el desarrollo de habilidades lectoras, y la iniciativa Alianzas Magnet, que ayuda a escuelas con altos niveles de segregación a revertir la situación. Estas iniciativas han recibido amplio reconocimiento de expertos, aunque tampoco han estado exentas de críticas.
Críticas y controversias
A pesar de los logros, Equitat.org ha sido frecuentemente objeto de fuertes críticas por parte de sindicatos del sector educativo. Las principales objeciones se centran en la sospecha de que la fundación recibe financiación de grandes entidades económicas como La Caixa, así como en su influencia sobre la política del Departamento de Educación de Cataluña durante la gestión de representantes de ERC. Las dudas crecieron especialmente tras el nombramiento del exjefe de proyectos de la fundación, Joan Cuevas, como director de Innovación y Digitalización en el ámbito educativo.
Los sindicatos consideran que estos nombramientos y la estrecha relación con las autoridades pueden favorecer el lobby de intereses particulares en lugar de un desarrollo objetivo del sistema educativo. Por su parte, los representantes de la fundación aseguran que su labor siempre ha estado orientada a mejorar la equidad y la calidad de la educación para todos los sectores de la sociedad.
Reacciones y consecuencias
El cambio de nombre de la fundación a Equitat.org ha generado nuevos debates sobre la transparencia e independencia de las organizaciones educativas en Cataluña. Algunos expertos consideran que este paso busca distanciarse de antiguos conflictos y renovar la reputación de la entidad. Otros, en cambio, ven en esta decisión una continuidad de la línea anterior, pero con un enfoque renovado en la igualdad y la inclusión.
Según informa El Pais, pese al cambio de nombre, Equitat.org no tiene previsto modificar sus principales líneas de trabajo. La organización seguirá analizando los problemas de segregación escolar, desarrollando nuevos programas educativos e influyendo en la elaboración de políticas en el sector educativo. En los próximos meses se espera el lanzamiento de nuevos estudios e iniciativas, que podrían volver a suscitar polémicas entre los actores educativos.
En los últimos años, en España se han producido casos similares en los que grandes entidades sin ánimo de lucro han cambiado de nombre o estructura para resaltar nuevas prioridades o desligarse de asociaciones previas. Por ejemplo, varios centros de investigación en Madrid y Barcelona también han realizado procesos de rebranding para reforzar su compromiso con la justicia social o la inclusión. Estos cambios a menudo generan críticas en el ámbito profesional, aunque en algunos casos han derivado en la actualización de programas y una mayor influencia en las políticas públicas.











