
El otoño de 2025 tiñó la capital española de matices románticos. Los fotógrafos captaron a Ona Mafalda, heredera al trono búlgaro, quien parece haber pasado página definitivamente tras sus recientes turbulencias personales. Hace apenas un año, en noviembre de 2024, finalizó su matrimonio con el aristócrata británico de origen libanés Mark Abousleiman, unión que se había celebrado en la primavera de 2022. Pero la tristeza parece haber quedado atrás, dejando espacio a un nuevo y luminoso sentimiento.
El nuevo compañero de la cantante y representante de la aristocracia europea es Miguel Ángel Martín Maoño. Su mundo está lejos de las intrigas palaciegas y los actos protocolarios: es un exitoso director de arte y diseñador gráfico. Su romance avanzó rápidamente: se hizo público a principios de 2025, apenas tres meses después de la separación oficial de Mafalda de su exmarido. Desde entonces, la pareja ha evitado cuidadosamente la vida pública, prefiriendo construir su relación lejos de las miradas curiosas y los flashes de las cámaras. Sin embargo, las últimas imágenes demuestran que su vínculo es más fuerte que nunca.
La escena que tuvo lugar en una de las calles centrales de Madrid estuvo llena de ternura genuina. Miguel y Mafalda se encontraron como si no se hubieran visto en toda una eternidad y se fundieron en un largo y fuerte abrazo. Sus rostros felices y sus ojos brillantes decían más que cualquier palabra. Luego, tomados de la mano, pasearon tranquilamente por el barrio donde vive la princesa. Una animada conversación, risas y bromas acompañaron su camino hasta una pequeña panadería local, en la que entraron como cualquier pareja enamorada para comprar algo para la cena.
Estos momentos de sencilla alegría humana demuestran que la hija de Kiril de Bulgaria y Rosario Nadal ha encontrado su refugio tranquilo. A pesar de su estatus, prefiere las caminatas íntimas con su ser querido antes que las apariciones sociales. Esta historia no es solo otro reportaje de la prensa del corazón, sino un relato sobre la búsqueda de la armonía y el bienestar personal, algo que, para un miembro de la familia real, a veces es más valioso que cualquier título o distinción. Todo indica que Mafalda de Bulgaria está comenzando un nuevo capítulo en el que el amor y la sinceridad tienen el papel principal.












