
La velada, concebida como una celebración del cine y una forma de recaudar fondos para exposiciones e iniciativas educativas del Museo de la Academia, encontró a su principal protagonista. Fue Penélope Cruz, cuya presencia fue mucho más allá del tradicional desfile por la alfombra roja. Al recibir el Icon Award durante la gala Academy Museum Gala 2025, se reafirmó no solo como una figura destacada en el mundo del cine, sino también como referente de estilo e identidad cultural. Esta fusión de arte, moda y cinematografía se convirtió en el leitmotiv de su imagen.
El vestido, creado por la maison Chanel, no fue una elección casual, sino un elemento narrativo cuidadosamente pensado. El traje, en tono marfil y bordado con cristales y aplicaciones brillantes, parecía flotar a su alrededor, como si el resplandor formara parte del aire que la envolvía. Los delicados adornos dispersos por la tela recordaban diminutas estrellas que caían sobre su silueta.
La estructura, con finos tirantes dobles, respondía a una lógica de equilibrio: la pureza de las líneas y la ligereza del corte se combinaban armoniosamente con la riqueza de los detalles decorativos. Al moverse, los flashes de las cámaras y la luz de los focos dibujaban miles de destellos en el vestido, transformándolo en una escultura luminosa y viva. Fue una interpretación magistral y contemporánea del glamour clásico.
El toque final lo aportó su melena suelta, peinada en ondas con raya al lado, lo que sumó feminidad al conjunto. El maquillaje, con énfasis en los pómulos, sombras en tono café y labios discretos, realzó aún más una elegancia contenida. La manicura “milky” con uñas ovaladas de tono blanco perla armonizaba a la perfección con el color del atuendo.
Con este look, Penélope rindió homenaje al viejo Hollywood. Para apreciar plenamente la fuerza de esta elección estilística, basta recordar la estética del cine clásico y las imágenes de las grandes divas de los años 30 a 50. Además, la actriz lleva muchos años siendo musa y rostro de Chanel. Esta relación se ha consolidado a través de numerosas campañas y apariciones en las que siempre ha sabido traducir el lenguaje de la maison a su propio estilo: refinado, sereno y sin artificios.
Durante la velada se la vio saludando cordialmente a Demi Moore, con quien intercambió gestos de simpatía mutua, y compartiendo mesa con Zoe Saldaña, otra invitada destacada. También fue muy amable conversando con Adrien Brody, mostrando la buena relación que mantiene con muchos colegas del sector. Fue, en esencia, una noche entre amigos donde se percibía naturalidad y respeto, cualidades que la actriz española inspira en Hollywood.
Al evento que reunió en Los Ángeles a la mitad de la industria cinematográfica también asistió Eva Longoria, quien, junto a Penélope y Demi Moore, demostró que la elegancia es atemporal. En la alfombra roja destacaron los recién casados Selena Gomez y Benny Blanco, para quienes fue la primera aparición pública como matrimonio. Durante la ceremonia se entregaron otros premios, rindiendo homenaje a Bruce Springsteen, Bowen Yang y al director Walter Salles. La velada fue una vibrante combinación de talento, memoria y espectáculo, reafirmando una vez más la capacidad del cine para crear imágenes icónicas tanto dentro como fuera de la pantalla.












