
Raúl Cimas se ha convertido desde hace tiempo en uno de los rostros más reconocidos de la comedia española, pero tras su imagen sobre el escenario se esconde una personalidad mucho más compleja y polifacética. Contrario a lo que muchos podrían esperar, este artista, famoso por su trabajo televisivo y en stand-up, es en la vida real una persona reservada e incluso algo retraída. Su camino hacia el éxito no fue directo: Cimas no eligió inmediatamente subirse a un escenario, sino que pasó mucho tiempo buscándose en el arte antes de decidirse a enfrentarse al público.
Al inicio de su carrera, Raúl formó parte del legendario cuarteto de Albacete, junto a Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla y Pablo Chiapella. Su humor, repleto de absurdo y giros inesperados, conquistó rápidamente al público. Sin embargo, pocos saben que entre bambalinas Cimas prefería mantenerse en la sombra, evitando el exceso de atención e incluso procurando no encontrarse con los admiradores tras las actuaciones. Su timidez se convirtió en una especie de escudo frente al bullicioso mundo del espectáculo.
Una vida tranquila
Hoy, Raúl Cimas vive alejado del bullicio de la capital, apostando por la tranquilidad de un pequeño pueblo en La Alcarria, provincia de Guadalajara. Allí encuentra armonía en los placeres sencillos: largos paseos con su perro, recorridos tranquilos en su viejo jeep, y el cuidado de su propio huerto. Este estilo de vida parece el reverso de sus papeles sobre el escenario, pero es justo en esa calma donde nacen nuevas ideas y argumentos para sus próximos proyectos.
Simas no oculta que precisamente la soledad le ayuda a mantener el equilibrio interior. En entrevistas, ha confesado que mudarse de Madrid fue para él un verdadero salvavidas. Aquí, entre colinas y campos, puede permitirse ser él mismo, sin preocuparse por las expectativas del público o de sus colegas.
Camino hacia el arte
Pocos saben que antes de convertirse en humorista, Raúl se dedicó seriamente a las artes plásticas. Se graduó en la Facultad de Bellas Artes, donde conoció a quienes serían sus futuros compañeros en el humor. Fue precisamente en su época universitaria cuando desarrolló una pasión por el dibujo que no lo abandonó ni siquiera después de hacerse famoso en todo el país.
Simas ha recalcado en varias ocasiones que la formación artística le proporcionó una visión especial del mundo y le ayudó a desarrollar un estilo único de comedia. Sus trabajos en el género del cómic, reunidos en la publicación «Mamotreto», revelan facetas inesperadas de su talento. En estos dibujos hay ironía, absurdo y un sutil juego con la realidad, tan reconocibles como sus personajes en el escenario.
Nuevos horizontes
A pesar de sus éxitos en la comedia, Raúl no se limita solo a este género. Su registro actoral se amplió tras participar en la serie «Poquita fe», donde asumió por primera vez un papel dramático. El personaje de José Ramón, un hombre al borde de la pobreza, resultó sorprendentemente cercano al propio Simas, no por las circunstancias, sino por la honestidad y sencillez interior.
Otro hito importante fue su trabajo en la serie «Museo Coconut», donde Raúl no solo interpretó un papel, sino que también participó en la creación del guion. Este proyecto, dedicado al arte contemporáneo, le permitió unir dos de sus grandes pasiones: el humor y la pintura. En la serie, Simas encarnó al director del museo, convirtiéndose en una metáfora de su propia vida: un equilibrio entre la creatividad y la realidad, entre el escenario y el espacio personal.
Laboratorio creativo
Raúl Simas es un ejemplo poco común de artista que no teme experimentar y romper con los roles habituales. Sus cómics, montajes teatrales y proyectos televisivos siempre se distinguen por detalles inesperados y un estilo propio. Incluso en las escenas más absurdas se percibe una profunda comprensión de la naturaleza humana y la capacidad de encontrar lo cómico en lo cotidiano.
Hoy Simas sigue embarcado en nuevos proyectos, sin perder el vínculo con sus raíces. Su obra es una búsqueda constante, un intento de comprenderse a sí mismo y el mundo que lo rodea a través del humor y el arte. Quizás aquí radique su secreto principal: saber mantenerse fiel a sí mismo a pesar del éxito y del reconocimiento.
Raúl Simas nació en Albacete y desde joven mostró interés por el arte y el humor. Su carrera comenzó participando en espectáculos de comedia, donde rápidamente se destacó por su estilo singular. Además de su trabajo en televisión y teatro, Simas es conocido como un talentoso ilustrador y autor de cómics. Sus libros y proyectos han sido reconocidos no solo entre los aficionados a la comedia, sino también en círculos artísticos. En la actualidad, continúa desarrollando ambas facetas, consolidándose como uno de los representantes más destacados de la cultura española contemporánea.












