
En pleno corazón de la sierra de Madrid, vuelve a celebrarse una de las tradiciones invernales más emblemáticas de la región. San Lorenzo de El Escorial se transforma durante varias semanas: calles y plazas se llenan de cientos de figuras a tamaño real, recreando el ambiente de una auténtica aldea bíblica. No se trata solo de decorados: detrás de cada escena hay un meticuloso trabajo de decenas de vecinos que, año tras año, ponen alma y dedicación en este singular belén.
Una ciudad que respira Navidad
Paseando por el casco histórico, es imposible no notar cómo el paisaje habitual se convierte en escenas de antiguos relatos. La Plaza de la Constitución, la calle Reina Victoria y otros puntos emblemáticos forman parte de esta gran instalación. Más de 600 figuras a tamaño real ocupan más de 6.000 metros cuadrados. Hay reyes magos, artesanos e incluso auténticos talleres, recreados con asombroso nivel de detalle.
Cada detalle está pensado al máximo: desde ropas confeccionadas con mantas y telas antiguas, hasta accesorios hechos totalmente a mano. Se pone especial atención en la autenticidad: los trajes y objetos cotidianos están elaborados para asemejarse lo más posible a los de la época. Así, cada paseo por la ciudad se convierte en un verdadero viaje en el tiempo.
Una tradición que une generaciones
La historia de este singular belén comenzó a finales de los años 90, cuando un grupo de entusiastas decidió regalar a la ciudad una atmósfera especial en vísperas de las fiestas. Con el tiempo, el proyecto creció hasta convertirse en un evento de alcance regional, y participar en él se volvió una tradición para muchas familias. Hoy en día, más de 40 voluntarios trabajan en la creación de las figuras y decorados. Utilizan materiales ecológicos: madera, papel maché, textiles y, para algunos animales, incluso auténtica lana de oveja.
Todo esto no solo embellece la ciudad, sino que también fomenta una comunidad muy especial. Los vecinos participan con entusiasmo en la organización y los niños esperan con ilusión el momento de descubrir nuevas escenas y personajes. En 2022, el belén obtuvo el reconocimiento oficial como evento cultural regional, lo que no hizo sino aumentar su popularidad.
Una celebración para toda la familia
Cada diciembre llegan aquí decenas de miles de visitantes. El año pasado se superaron las 80.000 personas. La entrada a la instalación es gratuita, lo que la hace accesible para todos los públicos. Normalmente, el belén está abierto desde principios de diciembre hasta el 7 de enero, aunque las fechas pueden variar según el clima y la organización.
Se puede llegar a San Lorenzo de El Escorial tanto en coche como en transporte público. Hay aparcamientos disponibles cerca de las principales plazas y los autobuses desde Madrid pasan con frecuencia. Una vez en el lugar, solo queda sumergirse en el ambiente festivo y disfrutar del trabajo de los artesanos locales.
Este belén no es solo un adorno de la ciudad, sino un símbolo de unión, creatividad y respeto por las tradiciones. Cada año nos recuerda que la verdadera magia de la Navidad nace donde las personas se unen por una causa común.












