
Detrás del brillo de los focos y la imagen mediática de Miri Pérez-Cabrero hay algo más que una simple historia de éxito. Su familia es una sorprendente trama de destinos, donde el arte elevado convive con dramas profundamente personales, y la sobriedad aristocrática se mezcla con la libertad creativa. Es la historia de personas que, permaneciendo a la sombra de una pariente famosa, poseen vivencias extraordinarias propias.
La figura central de este relato familiar es, sin duda, el padre, Eduardo Pérez-Cabrero. Su nombre es bien conocido en el mundo del arte. Es un destacado escultor de Barcelona, cuyas obras adornan tanto colecciones privadas de aficionados de todo el mundo como espacios públicos. Sin embargo, el camino hacia la fama y la armonía familiar no fue sencillo. La relación con su hija Miri atravesó una crisis profunda y un periodo de distanciamiento. El desencuentro se debió a la confesión de Eduardo sobre su homosexualidad, algo que requirió tiempo para ser aceptado por ambas partes. Hoy, todas las diferencias han quedado atrás. Padre e hija no solo han restaurado su vínculo, sino que han forjado una relación especialmente fuerte y cálida. Eduardo se ha convertido en el principal defensor de Miri en los programas de televisión y en la prensa, siendo un rostro habitual para el público y el mayor apoyo para ella.
La madre de Miri desempeña un papel completamente diferente en esta saga. Eligió conscientemente mantenerse fuera del ojo público, permaneciendo en la sombra y lejos de la atención mediática. Se sabe muy poco sobre ella, pero un detalle de su biografía llama poderosamente la atención: fueron sus antepasados quienes encargaron al gran Antoni Gaudí la construcción de la legendaria Casa Batlló en Barcelona. Este hecho vincula a la familia con una de las principales obras maestras arquitectónicas de España. A pesar del divorcio con Eduardo y de años de distancia, en los últimos años se ha producido un acercamiento en sus relaciones. Las recientes vacaciones familiares marcaron el símbolo de una reconciliación y demostraron que es posible dejar atrás viejos rencores por un futuro en común.
El cuadro se completa con Blanca, la hermana de Miri. Ella siguió su propio camino, desarrollándose en el mundo de la moda y el diseño. Blanca es una estilista independiente de éxito y fundadora de su propia marca de joyería, BPCR Studio, que goza de gran popularidad. No busca la visibilidad pública de su hermana, aunque en varias ocasiones ha aparecido en televisión para apoyarla en momentos difíciles. Su vida está centrada en su carrera y en su propia familia. En septiembre de 2023, se casó con su pareja Marcos y en 2024 la pareja tuvo a su primer hijo, al que llamaron Mateo. Blanca representa otra faceta de esta familia polifacética: la energía creativa orientada a la construcción y creación de su propio mundo.












