
Hay personas sobre las que el tiempo parece no tener poder. En esa exclusiva lista, donde ya figuran Naomie Campbell y Demi Moore, ocupa un lugar especial Zara Mohamed Abdulmajid, conocida en todo el mundo por su nombre breve y sonoro: Iman. La modelo somalí, actriz y exitosa empresaria ha cumplido ochenta este verano, pero su porte y magnetismo permanecen inalterables desde los tiempos en que brillaba en las pasarelas de los vibrantes años ochenta. Su reciente aparición en una gala en Nueva York volvió a confirmarlo.
A sus 70 años, Iman sigue siendo no solo un ícono de estilo, sino también un referente para quienes valoran la individualidad y el carisma. La supermodelo lo demostró una vez más en una fiesta organizada en el American Ballet Theatre. Posando ante los fotógrafos, se mostró tan segura y natural como hace cuarenta o cincuenta años, al inicio de su impresionante carrera. Sin duda, gran parte del éxito de estas imágenes se debe al increíble vestido de alta costura que eligió para la velada en el teatro.
Eligió un vestido azul celeste con voluminosos volantes 3D y delicados bordados de flores rojas. Este atuendo se convirtió no solo en una declaración de moda, sino también en un sutil homenaje a sus raíces africanas. La autora de esta creación es la diseñadora Nardos Imam, originaria de Eritrea y fundadora de la marca Nardos Design. Sus colecciones son un adorno habitual de la Semana de la Moda de Nueva York. Este look, en particular, fue tomado de la colección otoño-invierno 2025-2026. Iman lo lució con la misma elegancia que una modelo profesional de pasarela. Además, le dio un toque personal al modificar el original escote Bardot por uno asimétrico, una de las grandes tendencias de la temporada.
El look se completaba con un peinado impecable: el cabello de longitud media suelto, peinado en un estilo clásico con raya lateral, y un maquillaje llamativo. A simple vista, las sombras oscuras y el labial burdeos podrían añadir años a cualquier otra mujer de su edad. Sin embargo, en el caso de Iman, esta técnica tuvo el efecto contrario, aportándole un toque de estilo rockero. Y eso resulta totalmente armonioso, ya que no hay que olvidar que desde 1992 y hasta la muerte del artista en 2016, fue esposa y musa del gran David Bowie. Ese espíritu glam rock, evidentemente, permanece con ella para siempre.










