
En pleno corazón del barrio de Gràcia, en Barcelona, arranca una gran transformación: el solar vacío donde funcionó la conocida clínica Quirón pronto será un nuevo hogar para decenas de personas mayores. Las autoridades locales finalmente han dado luz verde a un proyecto que se debatió durante años y generó muchas expectativas y rumores. Ahora, en la Avinguda de la Mare de Déu de Montserrat, se construirá un moderno complejo residencial con 83 apartamentos especialmente diseñados para personas de edad avanzada.
La inversión total en este proyecto es significativa: solo en obras se destinan 15,7 millones de euros y, sumando todos los gastos asociados, el presupuesto alcanza los 17 millones. La ejecución está a cargo del Institut Municipal de l’Habitatge i Rehabilitació de Barcelona, con la empresa Copcisa como contratista principal. El plazo para finalizar las obras es de dos años y medio, y los responsables municipales aseguran que, esta vez, no habrá retrasos.
El plan contempla no solo viviendas, sino todo un complejo con infraestructuras: habrá un área con atención 24 horas y espacios comunitarios abiertos a todos los vecinos del barrio. Esta visión busca no solo el bienestar de los residentes, sino también integrar el nuevo edificio en el entorno urbano, evitando que se convierta en otro centro aislado.
Estrategia urbana
Barcelona lleva tiempo buscando fórmulas para aumentar la oferta de vivienda accesible para personas mayores, especialmente en las zonas céntricas donde el precio de la propiedad suele ser muy elevado. El proyecto en el solar de la antigua clínica Quirón forma parte de esta estrategia. El Ayuntamiento apuesta por reinventar espacios ya existentes, ya que apenas quedan terrenos libres en el centro. Así no solo se optimiza el uso del espacio, sino que también se revitalizan rincones olvidados de la ciudad.
Sin embargo, el camino hasta la ejecución no fue sencillo. Tras el cierre de la clínica, la parcela permaneció abandonada durante años y los intentos de comenzar las obras se pospusieron varias veces. Las razones: trabas burocráticas, cambios de prioridades e incluso la paralización temporal de los trabajos. Solo después de la repetición del concurso público se pudo escoger una constructora; en esta ocasión, hasta 14 empresas mostraron interés, una cifra inusual para un proyecto municipal de tal envergadura.
Las autoridades reconocen que la demanda para este tipo de vivienda es muy alta y la competencia entre promotoras muestra que el mercado está preparado para cambios. Sin embargo, no todos los expertos comparten el optimismo del gobierno municipal. Algunos opinan que ni siquiera proyectos de tal magnitud resolverán el problema de la vivienda asequible para mayores si no se introducen cambios sistémicos en las políticas urbanas.
Misión social
El nuevo complejo residencial no está concebido solo como un lugar para vivir, sino como un espacio donde las personas mayores puedan sentirse parte activa de la vida urbana. Ofrece apartamentos adaptados, servicios especiales e incluso una zona específica para convivir con apoyo profesional. Además, parte de la infraestructura será de acceso abierto a todos los vecinos del barrio, lo que facilitará la integración y reducirá el aislamiento social.
El municipio subraya que este proyecto será un referente de cómo se pueden aprovechar los recursos urbanos para afrontar los retos demográficos. En un contexto donde la población de Barcelona envejece rápidamente, estas iniciativas cobran especial relevancia. Sin embargo, tras los discursos optimistas hay también un enfoque pragmático: la ciudad busca retener a sus habitantes mayores en el centro y así preservar la identidad del barrio.
No obstante, no han faltado las críticas. Algunos vecinos temen que las nuevas viviendas para mayores puedan convertirse en un «gueto» para la tercera edad si no se garantiza una integración real con el entorno. Las autoridades municipales aseguran que esto no ocurrirá, pero será la práctica la que demuestre el éxito de la iniciativa.
Economía y competencia
El aspecto financiero del proyecto genera tantas dudas como su misión social. Casi 17 millones de euros no es una suma menor, incluso para Barcelona. Las autoridades aseguran que la inversión está justificada: se trata de una apuesta a largo plazo por la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo, expertos inmobiliarios señalan que el precio por metro cuadrado en este tipo de proyectos municipales suele ser superior al del sector privado.
Resulta llamativo que hasta 14 empresas compitieran por el derecho a ejecutar este proyecto. Esto evidencia el gran atractivo que tienen estos encargos para el sector de la construcción. En un mercado inmobiliario sobrecalentado como el de Barcelona, los contratos municipales se han convertido en un auténtico caramelo. Aun así, no se descarta que la alta competencia lleve a una reducción de costes—o, por el contrario, a intentos de ahorrar en calidad.
Las autoridades prometen un estricto control sobre el desarrollo de las obras y transparencia en todos los procedimientos. Sin embargo, los barceloneses ya han experimentado en ocasiones anteriores que las grandes promesas muchas veces se quedan en el papel. Solo queda esperar que en esta ocasión el proyecto no termine como tantos otros que se han eternizado.
El futuro del barrio
La construcción de un nuevo complejo residencial para mayores en el lugar de la antigua clínica no es simplemente otra obra más. Es parte de una ambiciosa política urbana para la renovación de los barrios céntricos. El Ayuntamiento busca activamente fórmulas para devolver la vida a rincones de la ciudad que durante mucho tiempo han estado abandonados. En este sentido, el proyecto en la avenida Mare de Déu de Montserrat puede convertirse en ejemplo para otras ciudades de España.
Sin embargo, los vecinos del barrio aún se plantean varias preguntas: ¿cómo cambiará la carga del transporte?, ¿será suficiente la infraestructura?, ¿provocará el nuevo edificio un aumento en los precios del alquiler en la zona? Por ahora, las autoridades municipales se limitan a hacer promesas generales, pero la experiencia demuestra que cualquier cambio en Barcelona genera intensos debates y exige una supervisión constante por parte de la ciudadanía.
No obstante, el simple hecho de poner en marcha un proyecto así refleja que la ciudad está dispuesta a transformarse. Y quizás, precisamente estas iniciativas permitan a Barcelona mantener su esencia única frente a los rápidos cambios.
Por cierto, la empresa Copcisa, seleccionada para ejecutar este proyecto, lleva años trabajando en el mercado catalán y está especializada en grandes infraestructuras y desarrollos residenciales. En los últimos años ha participado en la construcción de varios complejos emblemáticos en Barcelona y otras ciudades de la región. El Institut Municipal de l’Habitatge i Rehabilitació de Barcelona, por su parte, es responsable de desarrollar y gestionar la vivienda social, además de impulsar soluciones innovadoras en el ámbito inmobiliario urbano.












