
En una zona residencial de Barcelona, donde las nuevas viviendas son una rareza, arranca un ambicioso proyecto inmobiliario que ya ha captado la atención del sector. En el municipio de Sant Just Desvern ha comenzado la construcción de un complejo residencial con 586 pisos. Detrás de esta macroiniciativa están el reconocido abogado Tomás Dagá y la familia Grifols Roura, que planean invertir 250 millones de euros en el desarrollo de la zona. El proyecto, denominado Miravern, promete no solo viviendas, sino también un entorno urbano completo con comercios, cafeterías y gimnasios.
El complejo se ubicará en carretera Reial, 136, en una localización estratégica con fácil acceso a Barcelona. Se trata de un enclave bien comunicado por carreteras, líneas de autobús y tranvía, lo que lo hace especialmente atractivo para futuros residentes. La mayor parte de la inversión proviene de la empresa Fatjó, propiedad de Dagá, mientras que una cuarta parte del financiamiento la aporta Deria, la estructura familiar de los Grifols Roura, quienes también controlan una parte significativa del gigante farmacéutico Grifols.
Nuevos estándares
Las obras ya han comenzado y el primer bloque, llamado Vilà, ha salido a la venta. El proyecto prevé dedicar cerca de un centenar de pisos a viviendas de precio limitado, iniciativa que busca responder a la grave escasez de opciones asequibles en la región. Esta medida cobra especial relevancia ante el rápido aumento de los precios y la falta de promociones inmobiliarias tanto en Barcelona como en sus alrededores.
El concepto arquitectónico de Miravern contempla siete bloques residenciales conectados por zonas comunes para ocio y deporte. Los residentes dispondrán de piscinas, amplias terrazas, salas polivalentes, así como aparcamientos subterráneos y trasteros. La parte comercial del proyecto ocupará 10.000 metros cuadrados, donde se instalarán un supermercado, un gimnasio, tiendas y cafeterías. Se ha puesto especial énfasis en la integración del complejo con la trama urbana, incluyendo paseos peatonales que conectan el nuevo barrio con el resto del municipio.
Detalles del proyecto
En la primera fase de construcción, en el edificio Vilà, se ofrecen pisos de dos y tres dormitorios, con superficies de entre 60 y 102 metros cuadrados. Los precios parten desde 438.000 euros. Los arquitectos han apostado por aprovechar al máximo la luz natural, y el diseño exterior de los edificios se inspira en las formas naturales de la sierra de Collserola. La financiación inicial corrió a cargo de Banco Santander, lo que refleja la firme intención de los inversores.
La llegada de Miravern coincide con una etapa de fuerte escasez de oferta de vivienda nueva en Barcelona, lo que impulsa los precios y limita las opciones para los compradores. Thomas Daga ya ha llevado a cabo proyectos similares: su empresa Fatjó previamente ha completado complejos residenciales en Cornellà, el barrio de Sant Andreu y en Sant Just Desvern.
Fondo de inversión
A finales de 2024, los activos de Fatjó se valoraban en 188 millones de euros. La actividad inversora de Dagà está estrechamente vinculada a su participación en el holding Scranton, que posee el 8,7% de las acciones de Grifols y gestiona parte del capital del grupo. Deria, por su parte, reúne a varios miembros de la familia Grifols Roura y realiza inversiones activas no solo en el sector inmobiliario, sino también en otros ámbitos económicos. Deria cuenta con proyectos exitosos en distintas áreas, lo que acredita su experiencia y ambición.
Miravern no es simplemente otro complejo residencial, sino un activo estratégico para toda la región. Cada nueva vivienda aquí se percibe como un acontecimiento capaz de modificar el equilibrio del mercado inmobiliario. En un contexto donde la demanda de vivienda supera la oferta, este tipo de proyectos adquieren una relevancia especial y generan intensos debates entre expertos y vecinos.
Transformación urbana
La aparición de Miravern puede convertirse en un catalizador para el desarrollo futuro de Sant Just Desvern y su integración en la vibrante vida de Barcelona. Los inversores apuestan por crear no solo una zona residencial, sino un verdadero entorno urbano con infraestructuras modernas y un tejido social consolidado. En los próximos años, el barrio podría convertirse en uno de los lugares más atractivos para vivir en el área metropolitana de la capital catalana.
Mientras algunos siguen la construcción con interés, otros se preguntan: ¿cambiará este proyecto las reglas del juego en el mercado inmobiliario o será solo otro intento de lucrar con la escasez? Las respuestas llegarán en los próximos años, cuando los primeros residentes se muden a sus nuevos apartamentos y las zonas comerciales cobren vida.
RUSSPAIN recuerda que Thomas Daga es un reconocido abogado y empresario español, cofundador del despacho Osborne Clarke y asesor de la compañía farmacéutica Grifols. La familia Grifols Roura es uno de los principales grupos accionistas de Grifols, un líder internacional en la producción de medicamentos derivados del plasma sanguíneo. Sus estructuras de inversión participan activamente en el desarrollo de diversos sectores de la economía española, como el inmobiliario, financiero e industrial.












