
Comprar una vivienda en España es, sin duda, motivo de alegría, pero a veces pueden aparecer desagradables sorpresas. Imagine que, después de firmar todos los documentos, descubre que la electricidad de su nuevo hogar está conectada de forma ilegal. Esta situación, conocida como «enganche», no es solo un fraude, sino una infracción grave que puede acarrear para el nuevo propietario, que desconocía todo, cuantiosas multas e incluso responsabilidad penal si no se actúa a tiempo y correctamente.
Entonces, ¿qué hacer si se encuentra con este tipo de “sorpresa”? La primera y principal regla es no entrar en pánico y actuar de inmediato. En cuanto tenga sospechas, contacte enseguida a la compañía eléctrica y comunique el problema. No debe demorarse con esta llamada para evitar levantar sospechas sobre usted. Es fundamental documentar todo: haga fotos del contador y el cableado con la fecha y la hora, para dejar constancia del estado de la instalación eléctrica en el momento de adquirir la propiedad. Cualquier inspección profesional o intervención también debe quedar registrada. Esto le ayudará a demostrar que actuó de buena fe, en caso de que la compañía intente responsabilizarle.
Si ya se ha descubierto el fraude y las autoridades han venido a inspeccionar, mantén la calma. No firmes ningún documento ni hagas declaraciones incriminatorias hasta consultar con un abogado especializado en derecho inmobiliario o penal. Tu principal objetivo es demostrar que desconocías la conexión ilegal y que esta ya existía antes de comprar la vivienda. El abogado te ayudará a recopilar las pruebas necesarias, solicitar a la compañía eléctrica toda la documentación del caso (acta de inspección, fotografías, mediciones) y recurrir posibles sanciones.
Desde el punto de vista legal, el robo de electricidad es un delito recogido en el artículo 255 del Código Penal de España. La sanción consiste en una multa de entre 3 y 12 meses. El importe se calcula según una cuota diaria, que oscila entre 2 y 400 euros. Así, la multa final puede ir desde modestos 180 euros hasta la considerable suma de 144.000 euros. A esta cantidad se suma la factura estimada por el consumo eléctrico del último año, que puede alcanzar los 1.500-2.000 euros.
Debe pagar la factura quien haya consumido el recurso de forma ilegal. La compañía eléctrica utilizará todos los medios a su alcance para demostrar el fraude y encontrar al responsable. Si logras probar que la conexión fue realizada por el propietario anterior, no solo quedarás exento de responsabilidad, sino que también podrás demandarlo por ocultar información tan relevante. Paralelamente, es fundamental legalizar la conexión cuanto antes durante el proceso legal. Ponte en contacto con el distribuidor para firmar un nuevo contrato. Mostrar disposición a colaborar siempre juega a tu favor, tanto ante la empresa como ante las autoridades.












