
Transferencia del parque de viviendas: nuevas perspectivas para la región
En octubre de 2025 se firmó en Barcelona un protocolo que otorga a Catalunya acceso a la gestión de 13.000 pisos y más de 300 parcelas de terreno. Estas propiedades, anteriormente gestionadas por la empresa Sareb, pasan ahora a estar bajo control de las autoridades regionales en régimen de uso a largo plazo. El documento fue aprobado en una ceremonia oficial con la presencia de la ministra de Vivienda de España y el presidente del Govern de Catalunya.
Condiciones de la cesión y características de los inmuebles
Según el acuerdo, la región adquiere el derecho a utilizar los pisos y terrenos por un plazo de cuatro años, con opción de prórroga por el mismo periodo. Todos los inmuebles se destinarán a vivienda social gestionada por el Estado. Entre los pisos transferidos hay tanto viviendas ya ocupadas por inquilinos como otras vacías o que necesitan reformas y modernización.
La mayor parte de las propiedades se encuentra fuera de Barcelona: la ciudad acoge menos de 800 viviendas, lo que representa aproximadamente el 6% del total. El resto se reparte entre municipios de más de 5.000 habitantes o en localidades que han experimentado un crecimiento poblacional superior al 5% en la última década.
Parámetros técnicos y requisitos de la vivienda
Los pisos cedidos tienen una superficie de hasta 85 metros cuadrados, y algunas propiedades alcanzan los 150 metros cuadrados siempre que su precio no supere el límite establecido. Todos los edificios deben cumplir la normativa vigente de construcción, no presentar defectos estructurales graves y garantizar condiciones adecuadas para la vida.
Impacto en el mercado y perspectivas de futuro
El valor total de los activos transferidos se estima en casi 6.000 millones de euros. Las autoridades catalanas confían en que la ampliación del parque público de vivienda ayudará a estabilizar el mercado del alquiler y mejorar el acceso a la vivienda. Desde el Gobierno de España destacan que este modelo de gestión podría replicarse en otras regiones del país.
En el marco del acuerdo, las autoridades regionales planean reforzar el control sobre el alquiler, combatir las irregularidades en el sector turístico y mantener un diálogo constante con los ayuntamientos. Se prevé que estas medidas permitan construir un sistema sostenible de vivienda asequible y reduzcan los efectos negativos de crisis económicas anteriores.












