
En junio de 2025, Xavier Chardon asumió la dirección de Citroën, un ejecutivo con profundo conocimiento de la industria automotriz global. Chardon empezó su carrera en Citroën en 1994 y más tarde trabajó en China, donde fue responsable de ventas y marketing en SAIC-Volkswagen y lideró proyectos digitales de Volkswagen. Esta trayectoria le permite entender el mercado europeo desde una perspectiva poco convencional, especialmente en un momento en que las marcas chinas avanzan rápidamente y amenazan la posición de los fabricantes europeos.
Durante la reciente presentación del concept car Citroën Elo —un monovolumen eléctrico espacioso con soluciones sorprendentemente prácticas—, Chardon compartió su visión sobre por qué marcas chinas como Omoda y Jaecoo están ganando tanta popularidad en España e Italia. Según él, el éxito de los fabricantes chinos se debe no solo al precio, sino también a su habilidad para anticipar los deseos de los consumidores. Sin embargo, el director de Citroën opina que la situación en Francia y Alemania es diferente por ahora: las marcas chinas aún no han alcanzado la misma influencia que en el sur de Europa.
Retos y cambios
Chardon está convencido de que, para resistir en esta competencia, las empresas europeas no deben limitarse a copiar soluciones ajenas, sino buscar su propio camino. Recuerda que en los años 90 existían cuotas para autos japoneses en Francia, y solo el levantamiento de esas restricciones impulsó a los fabricantes locales a innovar. Hoy, según su opinión, la historia se repite, pero esta vez son los chinos quienes entran en escena.
“Debemos entender qué hay detrás de su éxito”, señala Chardon. “La clave está en la accesibilidad y en satisfacer exactamente las necesidades del cliente. Por eso ampliamos la producción, abrimos una nueva fábrica en Serbia y apostamos por modelos como el Citroën C3. Pero la competencia tampoco se queda atrás: las marcas chinas están conquistando activamente Europa”.
Destaca que los coches chinos suelen parecerse mucho entre sí en el interior, lo que brinda una oportunidad a las marcas europeas para diferenciarse con creatividad y personalidad. “Tenemos que ser más rápidos y atrevidos, no seguir caminos ajenos. ¿Por qué debemos imitar a los chinos si nosotros tenemos nuestra propia experiencia y tradición?”, subraya el director de Citroën.
La estrategia de Citroën
Mientras los coches eléctricos aún no conquistan las carreteras europeas, muchos fabricantes regresan a motores de gasolina y diésel. Incluso gigantes como Porsche reconocieron que abandonar sus icónicos modelos de combustión fue un error. Citroën, en cambio, apuesta por la libertad de elección: el C3 está disponible con motor de gasolina, híbrido o eléctrico, para que cada cliente encuentre la opción que mejor se adapte a sus necesidades.
Chardon considera que esta estrategia se ajusta completamente a la realidad europea. En España, por ejemplo, la cuota de coches eléctricos aún no supera el 8 %, pese al notable aumento de ventas. Por otro lado, en Noruega los coches de gasolina ya no despiertan interés. Citroën sigue desarrollando su gama de híbridos y eléctricos, pero no tiene prisa por abandonar los motores tradicionales.
«La propulsión múltiple es nuestra respuesta a los retos de la época», afirma Chardon. «No vamos a cambiar de rumbo y seguimos fieles a nuestra estrategia».
Accesibilidad y nuevos formatos
En Europa se debate cada vez más la idea de adoptar la fórmula japonesa del kei-car: coches compactos y económicos que podrían acercar los vehículos eléctricos a la clase media. Bruselas reconoce que muchas familias simplemente no pueden permitirse un coche nuevo. Chardon ve aquí un enorme potencial para Citroën.
«Europa es la única región que aún no se ha recuperado de la pandemia», subraya. «En China, Norteamérica y Sudamérica, el mercado ya ha vuelto a los niveles previos. Aquí, casi no quedan autos por debajo de los 15 mil euros. Es un desafío importante, pero también una oportunidad para atraer a nuevos compradores».
También destaca que el parque automotor europeo envejece rápidamente: la gente se ve obligada a usar vehículos antiguos durante más tiempo, lo que aumenta las emisiones y reduce la seguridad. Citroën ya tiene experiencia en la creación de modelos compactos y accesibles: basta recordar el C1 o el coche eléctrico Ami, que se ha convertido en una solución popular para la movilidad urbana.
Competencia y perspectivas
Chardon no lo oculta: la lucha por el cliente será dura. Los fabricantes chinos y japoneses están listos para ofrecer sus propuestas, pero Citroën no piensa rendirse. La marca francesa aspira a aprovechar su experiencia y el conocimiento local para ofrecer algo especial al público europeo.
«No partimos de cero», enfatiza. «Contamos con nuestra propia experiencia y estamos listos para luchar por nuestro espacio en el mercado. Lo principal es no temer a la competencia y buscar respuestas propias a los desafíos del momento».
Citroën apuesta por la innovación, la personalidad y la flexibilidad. En un contexto donde el mercado cambia más rápido que nunca, estas cualidades pueden ser la clave del éxito para los fabricantes europeos.
RUSSPAIN recuerda que Citroën es uno de los fabricantes de automóviles franceses más antiguos, fundado en 1919 por André Citroën. La marca es conocida por su espíritu innovador y su audaz diseño, así como por su papel activo en el desarrollo de la movilidad eléctrica en Europa. Actualmente, Citroën forma parte del grupo Stellantis y sigue ampliando su gama, apostando por vehículos accesibles y tecnológicos para el gran público.












