
En Andalucía, el mayor humedal de España, La Janda, volvió a quedar completamente seco apenas un mes después de las lluvias récord. A pesar de que los embalses del país están casi al 84% de su capacidad y la cuenca Guadalete-Barbate incluso supera este nivel, 6.125 hectáreas de tierras públicas en Cádiz permanecen sin agua. Según destaca El País, la causa es el sistema de drenaje artificial activo desde mediados del siglo pasado, creado por decisión del régimen de Franco para entregar los terrenos a grandes consorcios agrícolas.
Decisión histórica y sus consecuencias
A mediados de la década de 1940, las autoridades justificaron la desecación de La Janda por la lucha contra la malaria, pero en la práctica enormes extensiones se destinaron a la producción agrícola. Medidas similares afectaron a otras regiones, como Lagoa de Antela en Galicia y La Nava en Castilla y León. En Andalucía, los canales de drenaje, por donde, según expertos locales, incluso pueden circular camiones, siguen abiertos. Gran parte de los antiguos humedales está explotada por grandes agroempresas, entre las que destaca Las Lomas, perteneciente a la familia Mora-Figueroa Domecq, uno de los mayores beneficiarios de subvenciones agrícolas europeas.
El desafío de la restauración
A pesar de que en 1967 el Tribunal Supremo reconoció más de 6.000 hectáreas de La Janda como propiedad estatal, ninguna de las administraciones ha iniciado la devolución real de estas tierras. Según El País, el drenaje provocó un éxodo masivo: hasta el 60% de los habitantes abandonaron la región y decenas de municipios perdieron sus fuentes de desarrollo. En otras regiones donde se llevaron a cabo trabajos similares, ya se han iniciado proyectos de restauración de ecosistemas. En La Nava, por ejemplo, se ha logrado recuperar parte del territorio, lo que ya ha generado beneficios económicos y nuevos puestos de trabajo.
Iniciativas actuales y obstáculos
Las autoridades de España y Andalucía expresan su disposición a debatir la restauración de La Janda, sin embargo, esta cuestión no se recoge en los documentos estratégicos de la región hasta 2033. Las organizaciones sociales exigen incluir el proyecto en los planes de gestión de cuencas y territorio, citando el apoyo de los municipios locales y las resoluciones judiciales. Por ahora, una decena de asociaciones conservacionistas junto con el ayuntamiento de Barbate asumieron la gestión de parte de las tierras comunales Hazas de la Suerte, para demostrar en la práctica la posibilidad de recuperar el sistema de humedales.
La amenaza de desaparición de los humedales
El problema de La Janda es parte de una tendencia más amplia. Según un estudio de la Estación Biológica de Doñana y la Universidad Autónoma de Madrid, en los últimos 20 años han desaparecido en España el 22% de las lagunas temporales. Las causas principales son la agricultura intensiva, los trabajos de desecación, el arado y los canales artificiales. Los científicos destacan que la mayoría de las consecuencias negativas pueden prevenirse si se toman medidas: ampliar los espacios protegidos, implantar sistemas de monitoreo y fomentar tecnologías agrícolas sustentables. A su juicio, la recuperación de los complejos de humedales debe ser una prioridad, ya que estos ecosistemas regulan el clima, almacenan carbono, mantienen la biodiversidad y benefician a las comunidades locales.












