
El mercado inmobiliario de España está al borde de cambios significativos que afectarán a todos aquellos que planean adquirir una vivienda. A partir del 12 de agosto de 2025, entra en vigor un nuevo requisito que cambiará radicalmente el procedimiento de formalización de operaciones. Esta medida busca aumentar la transparencia y proteger los intereses de los compradores, pero exige una mayor atención desde las primeras etapas del proceso.
El elemento central de estas novedades es el Certificado de Eficiencia Energética (CEE). Si antes muchos consideraban este documento como una simple formalidad, ahora su presentación se convierte en una condición indispensable para la tasación de la propiedad. Según el decreto ECM/599/2025, que modifica la legislación vigente desde hace veinte años, el tasador no podrá emitir su informe sin este certificado. En la práctica, esto implica una paralización total del proceso de concesión de hipotecas hasta que se presente dicho documento.
La reconocida asesora financiera Montse Céspedes, con casi treinta años de experiencia en el sector de préstamos hipotecarios, advierte activamente a los futuros propietarios sobre los próximos cambios. Señala que «las reglas del juego han cambiado» y que ignorar este hecho puede tener consecuencias graves. Firmar un contrato de arras sin haber recibido previamente el certificado CEE del vendedor conlleva un gran riesgo, que puede traducirse no solo en retrasos, sino también en la cancelación total de la operación.
La clasificación de la vivienda en una escala de la «A» (máxima eficiencia) a la «G» (mínima) ahora no solo tiene un valor informativo, sino también un significado económico directo. Las nuevas normativas obligan a los tasadores a considerar la eficiencia energética como uno de los factores clave que influyen en el valor final del inmueble. Según expertos, mejorar la calificación en solo una letra puede incrementar el precio de mercado del activo en aproximadamente un 1,3%. Así, la clase de consumo energético se convierte en un argumento de peso en la negociación del precio.
Esta actualización legislativa responde a una directiva europea destinada a reforzar la sostenibilidad y la transparencia en el mercado inmobiliario. El objetivo es que el valor de tasación refleje con la mayor precisión posible el valor real del activo, incluyendo los futuros costes de mantenimiento. Por ello, a partir de 2025, para los compradores, la solicitud del certificado antes de abonar la señal deja de ser solo un consejo y pasa a ser un paso clave para proteger sus finanzas y garantizar que la compra se complete sin complicaciones.












