
La cadena hotelera Riu ha encontrado una nueva forma de atraer clientes apostando por las terrazas panorámicas en altura. En una época en la que las experiencias tienen más valor que los bienes materiales, la compañía transforma las azoteas de sus hoteles en puntos de atracción tanto para turistas como para residentes. Estos espacios, conocidos como “rooftops”, no solo ofrecen vistas impresionantes, sino también una experiencia única que se difunde activamente en las redes sociales. Los proyectos en Madrid, Chicago y Guadalajara muestran cómo el ocio urbano contemporáneo se eleva a una nueva dimensión.
En Madrid, el epicentro de esta propuesta es el emblemático edificio «España» (Edificio España). Tras la restauración culminada por Riu en 2019, sus plantas superiores se convirtieron en uno de los principales miradores de la capital: el 360º Rooftop Bar. En la planta 27, a 100 metros sobre la Plaza de España, se encuentra un balcón de cristal cuyo recorrido exige cierta valentía. Este lugar ha ganado tal popularidad que ha marcado tendencia entre otros locales de la Gran Vía. Los visitantes acuden atraídos por sus espectaculares atardeceres, las fotos panorámicas y la sensación de flotar sobre la ciudad. Para quienes no pueden acudir personalmente, se ha creado una réplica digital del hotel que permite conocer virtualmente sus servicios.
Si el proyecto madrileño se caracteriza por su dinamismo, el rooftop en el Riu Plaza Chicago, ubicado en la avenida Magnificent Mile, apuesta por la elegancia y la sobriedad. Su diseño, inspirado en la legendaria escuela de arquitectura de Chicago, combina acero y cristal. Aquí también hay un atractivo especial para los amantes de las emociones fuertes: un balcón de cristal a 88 metros de altura que genera una sensación de ingravidez sobre una de las metrópolis más impresionantes del mundo. La atmósfera se completa con cócteles de autor y cocina internacional, lo que convierte este lugar en la opción ideal tanto para reuniones de negocios como para el ocio.
En México, el Riu Plaza Guadalajara ha establecido un nuevo estándar de altura. El rascacielos, con 204 metros de altura, es el edificio más alto de la ciudad. Su bar en la azotea, situado en el piso 41, ofrece a los visitantes no solo una vista panorámica, sino un verdadero desafío a la gravedad: un balcón colgante de cristal ubicado a 215 metros. El espacio, con capacidad para hasta 370 personas, rápidamente se ha convertido en el epicentro de la vida social de Guadalajara, ofreciendo una vista única de la ciudad.
Estos proyectos forman parte de la estrategia empresarial cuidadosamente elaborada de Riu. La compañía no solo construye hoteles, sino que crea espacios icónicos que contribuyen a la identidad de la ciudad y captan la atención en los medios. El éxito de este modelo se confirma con las cifras financieras: en 2024, la facturación de la compañía superó los 4.000 millones de euros. Esto demuestra que, en la industria hotelera moderna, invertir en experiencias únicas y vistas impresionantes resulta altamente rentable.











