
Por primera vez en la historia, un caza estadounidense F-22A Raptor logró controlar un dron de ataque MQ-20 Avenger directamente durante el vuelo. La prueba se realizó en el campo de entrenamiento de Nevada (Nevada Test and Training Range) y formó parte de un ambicioso programa para integrar aeronaves tripuladas y no tripuladas al servicio de la Fuerza Aérea de EE. UU.
Durante la demostración, el piloto del F-22A tuvo la capacidad de controlar las acciones del dron utilizando una tableta especial instalada en la cabina. Este método permite enviar órdenes y ajustar las misiones del dron en tiempo real, ampliando considerablemente las capacidades tácticas de la tripulación del caza.
En el proyecto participaron varias grandes empresas del sector de defensa. General Atomics, desarrolladora del MQ-20 Avenger, fue la impulsora del experimento e invirtió sus propios fondos en la iniciativa. También colaboraron Lockheed Martin, encargada de la producción del F-22A, y L3Harris, especializada en sistemas de comunicación.
Las pruebas se realizaron en octubre; sin embargo, los resultados se conocieron solo en noviembre, cuando abrió el salón aeronáutico internacional de Dubái. Representantes de las empresas destacaron que este tipo de ensayos son una etapa clave para crear nuevos sistemas en los que los aviones tripulados puedan interactuar de manera efectiva con drones de apoyo.
Se prestó especial atención a la interfaz de control. Los ingenieros de General Atomics y Lockheed Martin llevan varios años perfeccionando los sistemas que permiten a los pilotos tomar el control de los drones de forma rápida e intuitiva. El uso de una tablet en la cabina del caza ha sido considerado la opción más cómoda y universal para este tipo de tareas.
En el futuro, el F-22A Raptor debería convertirse en el primer avión capaz de controlar los nuevos modelos de drones acompañantes que actualmente se están desarrollando para la Fuerza Aérea de Estados Unidos. General Atomics y Anduril trabajan en diferentes variantes de drones, y el F-22A se perfila como la principal plataforma para integrarlos en formaciones de combate.
El experimento confirmó la posibilidad de transferir el control del dron desde la cabina del caza sin demoras y con gran precisión. Esto abre nuevas perspectivas para la táctica aérea, donde aeronaves tripuladas y no tripuladas podrán operar como un solo equipo, aumentando la eficacia en el cumplimiento de misiones de combate.
La demostración en Nevada fue un paso importante en el desarrollo de tecnologías militares modernas y mostró que la integración de sistemas tripulados y no tripulados ya está alcanzando un nivel práctico. En los próximos años, soluciones como esta podrían convertirse en el estándar para las fuerzas aéreas de los principales países del mundo.












