
En 2026, cuatro ciudades españolas captaron la atención nacional: su inclusión en la lista de los municipios más bonitos del país marcó un hito capaz de transformar la percepción de las rutas turísticas y el valor del patrimonio cultural. La decisión de la asociación «Los Pueblos más Bonitos de España» no solo resalta la singularidad de cada uno de estos destinos, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro de las pequeñas localidades y su papel en el desarrollo regional.
Este año, el prestigioso listado sumó a Alpuente (Valencia), Oseira (Ourense), Santa Gadea del Cid (Burgos) y Vilanova dos Infantes (Ourense). Todos ellos poseen un carácter y una historia únicos, que cautivan tanto a expertos como a viajeros. Alpuente se convirtió en el primer representante de Valencia en este ranking, y no es por casualidad: su castillo milenario, las calles medievales e incluso huellas de dinosaurios crean una atmósfera donde el pasado se respira a cada paso. Además, alberga un museo dedicado a la paleontología, lo que hace al municipio especialmente atractivo para familias con niños y aficionados a la ciencia.
Joyas históricas
Oseira, en Galicia, es conocida por su monasterio de Santa María, uno de los monumentos cistercienses más importantes de España. Construido entre los siglos XII y XVI, el monasterio impresiona no solo por su tamaño, sino también por su austera belleza. El paisaje montañoso que lo rodea parece hecho para el recogimiento y la reflexión, mientras que la pequeña aldea conserva un ambiente de calma y espiritualidad. Vilanova dos Infantes, a pesar de su tamaño modesto, destaca por su Torre del Homenaje y sus calles empedradas, donde tradiciones y leyendas conviven con la vida moderna. Aquí se venera el culto a la Virgen de Cristal y el pueblo se considera uno de los rincones más auténticos de Galicia.
Santa Gadea del Cid, en Burgos, es todo un museo al aire libre. El centro medieval de la localidad se ha conservado prácticamente intacto y la imponente iglesia-fortaleza del siglo XIV recuerda épocas turbulentas y la importancia estratégica de este enclave. La atmósfera tranquila, las antiguas casas con escudos y los restos de fortificaciones convierten al pueblo en una parada imprescindible para amantes de la historia y la arquitectura.
Selección de lo mejor
El proceso de selección de nuevos miembros para la red es especialmente riguroso. La comisión de la asociación examina cuidadosamente cada solicitud y luego visita personalmente las ciudades para verificar que cumplen con los altos estándares requeridos. Según el presidente de la organización, Francisco Mestre, las nuevas incorporaciones no solo enriquecen la diversidad de la red, sino que también sirven de ejemplo para otros municipios que buscan preservar y potenciar su patrimonio. Este año, en la asamblea de Santillana del Mar, además de los nuevos nombres se debatieron cuestiones de gran relevancia: financiación, acceso a la vivienda y desafíos para las zonas rurales.
La inclusión de nuevas ciudades en la lista no es solo un reconocimiento a su belleza. Representa una oportunidad para que los residentes accedan a nuevas posibilidades y para que los turistas descubran rutas aún inexploradas. La asociación busca no solo difundir estos lugares únicos, sino también crear una marca reconocible asociada a la calidad, la cultura y la sostenibilidad. En este sentido, la experiencia de otros municipios que transformaron sus tradiciones y oficios en atractivos turísticos cobra un valor especial. Por ejemplo, en Toledo, la lucha por preservar el valioso patrimonio artesanal ya ha cambiado la percepción de la ciudad, como se detalla en el reportaje sobre la influencia de las antiguas tradiciones en el mapa turístico de España.
El futuro de los pequeños municipios
Hoy, la lista de los pueblos más bonitos de España cuenta ya con 122 miembros. Cada año, la asociación no solo actualiza el listado, sino que también organiza encuentros donde se debaten vías de desarrollo, se intercambian experiencias y se impulsan proyectos conjuntos. El foco está puesto no solo en preservar el patrimonio arquitectónico y natural, sino también en apoyar la vida en los pequeños municipios, generar nuevos empleos y fomentar iniciativas culturales. En un contexto donde muchas regiones enfrentan la despoblación, este tipo de propuestas se convierten en un verdadero salvavidas para las comunidades locales.
La inclusión de nuevos pueblos en esta distinguida lista no es solo una formalidad. Es un reconocimiento al esfuerzo de los habitantes que mantienen vivas las tradiciones, restauran monumentos y forjan un ambiente al que siempre apetece volver. Para los turistas, significa la oportunidad de descubrir otra cara de España: más allá de los grandes centros urbanos, existen rincones tranquilos donde el tiempo parece haberse detenido. Para los propios pueblos, supone una oportunidad de darse a conocer en todo el país e incluso más allá de sus fronteras.
La asociación «Los Pueblos más Bonitos de España» se creó con el objetivo de unir ciudades con un patrimonio histórico y cultural único. A lo largo de los años, se ha convertido en una poderosa herramienta para promocionar pequeños municipios, ayudándoles no solo a conservar, sino también a desarrollar sus tradiciones. Las asambleas anuales son un espacio para compartir experiencias, debatir problemas y buscar nuevas soluciones. Gracias a esta iniciativa, muchos rincones olvidados del país han cobrado una nueva vida y sus habitantes han encontrado nuevas oportunidades. En 2026, la asociación sigue ampliando sus horizontes, descubriendo para toda España y el mundo nuevos nombres en el mapa de la belleza y la historia.











