
La selección nacional de España volvió a demostrar su alto nivel al lograr una contundente victoria sobre Georgia. Incluso sin la presencia de Lamine Yamal y Nico Williams, considerados entre los jugadores más destacados, el equipo mantuvo su poder ofensivo y seguridad en sus acciones.
A pesar de la ausencia de los habituales líderes en las bandas, los españoles generaron numerosas ocasiones de peligro frente a la portería rival. Durante el período sin Yamal y Williams, el equipo no solo no perdió eficacia ofensiva, sino que también mostró una impresionante diferencia de goles a favor y en contra: 13:0. Esto subraya una vez más que el éxito del conjunto no depende de las individualidades, sino del trabajo coordinado de todo el equipo.
Antes del partido contra Georgia, la alineación inicial apenas generó dudas. Debido a múltiples lesiones y sustituciones forzadas, el cuerpo técnico apostó por jugadores ya probados. Como resultado, ocho futbolistas que participaron en la reciente victoria abultada en Konya volvieron a salir en el once titular. Las novedades fueron Cubarsí, Ferran y Yeremy, quienes no alteraron el estilo de juego característico del equipo.
Sin embargo, la ejecución de los penaltis sigue generando preocupación. En esta ocasión, con el marcador 1:0, el encargado de lanzar desde los once metros fue Ferran, aunque en principio debía ejecutar Oyarzabal, reconocido especialista en penaltis. La decisión de ceder el balón al jugador sobre el que se cometió la falta resultó en un fallo. En los últimos seis intentos desde el punto de penalti, España solo convirtió tres, y cada vez fue un jugador diferente. Morata, Pedri y Ferran fallaron, mientras que Bryan Zaragoza, Oyarzabal y Lamine Yamal anotaron. Esta rotación no favorece la estabilidad, especialmente de cara a los grandes torneos.
En la segunda mitad, España aumentó claramente el ritmo. Ferran y Oyarzabal estuvieron cerca de ampliar la ventaja, pero les faltó precisión. En el minuto 52, el balón golpeó dos veces los palos tras los disparos de Pedro Porro y Oyarzabal, pero el marcador no se movió.
Desde los primeros minutos, España controló totalmente el desarrollo del partido. El seleccionador de Georgia ya antes del pitido inicial subrayó la diferencia de nivel entre ambos equipos. Georgia intentó organizar la defensa y apostó por rápidas contras con Kvaratskhelia, pero su plan solo funcionó parcialmente. Tras el primer gol de Oyarzabal, marcado de falta directa, la defensa georgiana se vino abajo. Ese tanto fue uno de los mejores momentos del encuentro y volvió a evidenciar la creciente importancia de Oyarzabal para la selección.
En la alineación de los visitantes apareció un jugador del «Paris Saint-Germain», que no había jugado desde septiembre debido a una lesión. Su regreso no aportó un beneficio notable: no logró inquietar ni a la defensa española ni al portero Unai Simón. Ya para el minuto 68 abandonó el campo y el equipo georgiano centró su atención en el próximo partido contra Turquía.












