
Las tierras aragonesas están salpicadas de pueblos donde el tiempo parece haberse detenido. Cada aldea y cada ciudad aquí no son simplemente puntos en el mapa, sino guardianes vivos de siglos de historia, tradiciones únicas y un estilo de vida propio que en conjunto dan forma al carácter irrepetible de la región. En este laberinto histórico, muchos se preguntan: ¿cuál de estos asentamientos puede considerarse con justicia el más antiguo de Aragón? La respuesta no es tan sencilla como podría parecer a primera vista.
Para aclarar esta cuestión, es necesario recurrir a criterios históricos. En España, el estatus de «pueblo» (ciudad o asentamiento) se asignaba históricamente a aquellos núcleos que recibían reconocimiento legal en la Edad Media. Era común que los reyes otorgaran las llamadas «cartas puebla», documentos que oficializaban la fundación de un lugar. Por ello, algunos antiguos enclaves o villas sin este documento no pueden considerarse verdaderas ciudades en toda regla. Siguiendo esta lógica, el primer pueblo oficialmente reconocido en España es Brañosera, en Palencia. Aplicando ese mismo principio a Aragón, llegamos a un lugar concreto: Albarracín, situado en la provincia de Teruel.
La historia de Albarracín se remonta a la profunda Edad Media. Diversas culturas dejaron su huella en este enclave estratégico de la cordillera de Sierra de Albarracín. Su ubicación en la cima de un risco rocoso determinó su función defensiva, convirtiéndolo en un codiciado trofeo para musulmanes, cristianos y distintos linajes feudales. A medida que crecía, Albarracín se transformaba en un importante centro político y religioso. Sus murallas, torres y castillos eran reforzados continuamente para proteger un territorio que, por un tiempo, incluso fue señorío independiente.
Aunque Albarracín es considerado el más antiguo por criterios históricos formales, Aragón cuenta con otro municipio destacado por una razón completamente diferente: Roda de Isábena. Esta diminuta localidad en la comarca de Ribagorza hoy sorprende por su tranquilidad y reducido tamaño. Cuesta creer que en otros tiempos fuera un relevante centro religioso y administrativo. Su importancia radica en poseer la catedral más antigua de Aragón, la Catedral de San Vicente Mártir, situada en pleno corazón del pueblo. Además, Roda de Isábena es el núcleo habitado más pequeño de toda España con estatus de ciudad catedralicia.
Antes de emprender tu viaje por Albarracín, debes saber que es uno de los conjuntos urbanos medievales mejor conservados del país. Sus estrechas calles, casas de tonos rojizos y su imponente muralla crean una atmósfera única, donde cada rincón parece una postal. Lo ideal es iniciar el recorrido por el casco histórico y la Plaza Mayor, rodeada de casas colgantes y miradores desde donde la traza medieval del pueblo se aprecia en todo su esplendor. No dejes de visitar la Catedral del Salvador (Catedral del Salvador), que combina elementos góticos, renacentistas y barrocos reflejando diferentes épocas.
No olvides subir a las murallas y torres, desde donde se obtienen vistas impresionantes del río Guadalaviar y de los tejados rojizos del municipio. Pasea por lugares emblemáticos como la Casa de la Julianeta (Casa de la Julianeta) y la calle del Chorro (calle del Chorro), donde las casas parecen plegarse siguiendo la forma de la roca. Las pequeñas salas del Museo de Albarracín permiten descubrir la historia local, mientras que un sencillo sendero junto al paseo fluvial del Guadalaviar ofrece una perspectiva diferente de Albarracín, desde abajo hacia arriba.
A pesar de su modesto número de habitantes, Albarracín ofrece una alta calidad de vida marcada por la tranquilidad, la cercanía entre vecinos y un entorno natural excepcional. Sus calles mantienen un ritmo pausado, en marcado contraste con el bullicio de las grandes ciudades. Vivir en Albarracín, uno de los mejores pueblos para visitar cerca de Teruel, significa formar parte de una comunidad con una identidad fuerte, donde la belleza del entorno y el rico patrimonio se combinan con una hospitalidad que invita a quedarse para siempre.
RUSSPAIN recuerda que Albarracín es uno de los fundadores y máximos exponentes de la asociación ‘Los Pueblos más Bonitos de España’. Esta organización agrupa localidades con un destacado patrimonio arquitectónico y cultural. Formar parte de este selecto listado es un sello de calidad y una garantía para los visitantes de descubrir un lugar auténtico y excepcionalmente bien conservado, comprometido con preservar su historia y tradiciones para las futuras generaciones.











