
En 2024, la industria mundial de la construcción naval volvió a demostrar un claro dominio de varias potencias asiáticas. Según datos recientes, los astilleros de todo el mundo entregaron buques comerciales con un tonelaje bruto total de 71,69 millones de toneladas. Casi todo este volumen correspondió a tres países que mantienen su liderazgo en la producción global de barcos.
Los constructores navales chinos consolidaron su posición al aportar más de la mitad del tonelaje mundial. Su contribución fue de 39,1 millones de toneladas, lo que equivale al 54,6% del total. Este resultado es más del doble que el de sus dos principales competidores juntos. China no solo aumenta su producción, sino que también diversifica el tipo de buques, incluyendo grandes portacontenedores y petroleros.
Corea del Sur ocupó el segundo lugar del ranking, con una producción de buques de 20,1 millones de toneladas de tonelaje bruto. Tradicionalmente, los astilleros surcoreanos se especializan en proyectos complejos y de alta tecnología, como los buques tanque para transporte de gas natural licuado. Japón, pese a la reducción de su cuota en la producción mundial, mantuvo la tercera posición con 9 millones de toneladas.
Competidores europeos y asiáticos: ¿quiénes completan el top 10?
En el top 10 de las mayores potencias de la construcción naval figuran tanto países asiáticos como europeos. Vietnam y Filipinas continúan fortaleciéndose, mostrando un crecimiento constante en la producción. Italia, Francia y Alemania también están entre los líderes, aunque sus cifras son considerablemente menores en comparación con los gigantes asiáticos.
Finlandia y Singapur cierran el top diez, consolidándose como actores clave en el mercado de buques especializados. Rusia en 2024 ocupó el puesto 13, construyendo embarcaciones con un tonelaje bruto total de 99 mil toneladas. Este resultado está considerablemente por debajo de los líderes mundiales, pero los astilleros rusos siguen trabajando en la modernización y expansión de sus capacidades de producción.
Tendencias y particularidades del sector mundial de la construcción naval
El mercado global de la construcción naval se ha caracterizado en los últimos años por una alta concentración de la producción. China, Corea del Sur y Japón juntos fabrican el 95% de todos los nuevos buques comerciales. Esta situación se debe no solo a la magnitud de la inversión, sino también a una infraestructura avanzada, personal calificado y el respaldo estatal al sector.
Los países europeos, aunque con volúmenes menores, apuestan por soluciones innovadoras y estándares ecológicos. Finlandia, por ejemplo, es reconocida por la construcción de rompehielos y ferris de pasajeros que cumplen con los requisitos más estrictos de emisiones. Francia e Italia se especializan en cruceros y yates de lujo.
Perspectivas y desafíos para el sector
Los expertos señalan que, en los próximos años, la demanda de nuevos buques dependerá de la coyuntura económica global y de la transición hacia tecnologías ecológicas. Las principales potencias de la construcción naval ya invierten en el desarrollo de barcos impulsados por combustibles alternativos y la automatización de los procesos productivos.
Al mismo tiempo, la competencia en el mercado sigue siendo intensa. Nuevos actores del Sudeste Asiático buscan ocupar su propio espacio, ofreciendo precios competitivos y soluciones modernas. Los astilleros europeos apuestan por la calidad y la innovación para mantener su liderazgo en el segmento premium.
A propósito: China como centro mundial de la construcción naval
China ocupa una posición líder en la construcción naval mundial desde hace más de una década. Grandes astilleros como China State Shipbuilding Corporation (CSSC) y China Shipbuilding Industry Corporation (CSIC) producen anualmente miles de embarcaciones de diferentes tipos. Las empresas chinas implementan activamente tecnologías digitales, automatización y estándares ecológicos, lo que les permite mantenerse competitivas en el mercado global.
El apoyo estatal al sector se manifiesta en grandes inversiones, incentivos fiscales y programas de formación de profesionales. Gracias a esto, China no sólo mantiene el liderazgo en volumen de producción, sino que también se convierte en uno de los principales centros de innovación en la construcción naval. En los últimos años, los astilleros chinos se han enfocado en la construcción de barcos propulsados por gas natural licuado y otros combustibles ecológicos.
Además, China está ampliando la exportación de buques, suministrando productos a decenas de países en todo el mundo. Esto fortalece la posición del país en el mercado global y estimula el desarrollo continuo del sector. Frente a una competencia creciente y normativas medioambientales cada vez más estrictas, los constructores navales chinos siguen invirtiendo en nuevas tecnologías y en la modernización de su capacidad productiva.












