
En las tierras de Extremadura, lejos de las concurridas rutas turísticas, se esconden verdaderos tesoros históricos. Uno de estos lugares se encuentra en el norte de la provincia de Cáceres, donde el tiempo parece haberse detenido, permitiendo a todo aquel que lo desee acercarse al legado de una gran civilización. Aquí, entre paisajes pintorescos, se extienden las ruinas de un antiguo asentamiento que, en su día, fue un importante centro en la famosa «Ruta de la Plata» (Vía de la Plata), que conectaba el sur y el norte de la Península Ibérica.
Se trata del complejo arqueológico de Cáparra, una ciudad que alcanzó su apogeo en el siglo I d.C., cuando obtuvo el estatus de municipio. Su ubicación estratégica en la ruta entre Emerita Augusta (la actual Mérida) y Asturica Augusta (Astorga) le permitió prosperar y ganar influencia. Hoy, recorrer sus antiguas calles permite imaginar la vibrante vida que reinaba aquí hace casi dos mil años. Los visitantes pueden ver restos de caminos empedrados, cimientos de casas y edificios públicos, que dan testimonio del esplendor pasado de este lugar.
La principal joya de Cáparra y su indiscutible símbolo es el tetrapilón: un impresionante arco de cuatro frentes, único en toda España. Este monumento, erigido durante la dinastía de los Flavios, se levanta en la intersección de las dos vías principales de la ciudad: el cardo y el decumanus. La estructura se apoya en cuatro poderosos pilares y está ornamentada con una arquivolta destacada. Se cree que el impulsor de la construcción fue el aristócrata local Marco Fidios Mácer, cuyo nombre se conserva en las losas de piedra. El arco no solo era un elemento decorativo, sino también el centro de la vida urbana y un símbolo de prestigio.
La exploración del complejo no se limita únicamente a su famoso monumento. El recinto está perfectamente acondicionado para los visitantes. Aquí se pueden contemplar las ruinas de las termas, el anfiteatro y las zonas residenciales donde antiguamente había tiendas y talleres. Todo el recorrido cuenta con paneles informativos que ayudan a orientarse y comprender la función de cada edificio. Lo más atractivo es que el acceso a este singular museo al aire libre es completamente gratuito para todos.
Para una inmersión más profunda en la historia, junto a las excavaciones funciona un Centro de Interpretación. En su interior, los visitantes encontrarán maquetas detalladas que recrean la apariencia de la ciudad antigua, paneles informativos y materiales audiovisuales que dan vida al pasado. El complejo, situado cerca de la moderna carretera A-66, cuenta con un cómodo aparcamiento y una zona de descanso. En los últimos años, este lugar también se ha convertido en una de las sedes del famoso Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, lo que demuestra su incalculable valor cultural.












