
En los círculos aristocráticos de España, el nombre de Ana Medina Fernández de Córdoba se pronuncia con un matiz de tristeza. Estaba destinada a convertirse en la cabeza de una de las casas más ilustres del país, la duquesa de Medinaceli. Sin embargo, una vida marcada por dramas familiares y pérdidas personales cambió su destino, y Ana nunca llegó a portar la ansiada corona, falleciendo en 2012.
Era hermana del tristemente célebre duque de Feria, cuya exesposa Nati Abascal sigue siendo un ícono de estilo. Su madre fue Victoria Eugenia Fernández de Córdoba, conocida en la alta sociedad como Mimi de Medinaceli, una de las figuras más respetadas de su época. Junto a Rafael de Medina, tuvo cuatro hijos: Ana, marquesa de Navahermosa; Luis, duque de Santisteban del Puerto; Rafael, duque de Feria; e Ignacio, duque de Segorbe. Precisamente Ignacio mantiene hoy una prolongada batalla legal con la joven duquesa actual, su sobrina nieta Victoria von Hohenlohe-Langenburg, quien prefiere llevar una vida extremadamente discreta.
Ana Medina, que ostentaba el título de condesa de Ofalia, contrajo matrimonio con Maximiliano von Hohenlohe-Langenburg. De esta unión nacieron tres hijos: Marco, Pablo y Flavia. Su vida nunca fue sencilla, y aunque Ana siempre intentó mantenerse al margen y no exponer sus asuntos personales, su familia estuvo constantemente bajo el escrutinio de la prensa, no solo en las páginas de la crónica social, sino también en las noticias policiales. Una cruel enfermedad truncó su vida en marzo de 2012, privándola para siempre de heredar el título principal de la familia.
Una serie de tragedias persiguió a la familia durante décadas. El padre de Ana, Rafael Medina y Villalonga, destacado personaje de la época de Franco y exalcalde de Sevilla, falleció en 1992. Su madre, la legendaria Mimi de Medinaceli, le sobrevivió veinte años y murió en agosto de 2013 a los 96 años. La muerte de Ana, apenas un año antes del fallecimiento de su madre, fue un golpe devastador para toda la familia y cambió drásticamente la línea de sucesión. Para entonces, ya había perdido a dos de sus hermanos, Rafael y Luis, dejando como único superviviente de los cuatro hijos de Mimi al menor, Ignacio.
Tras la muerte de su abuela, el título de duque de Medinaceli, que por derecho de nacimiento correspondía a Ana, pasó a su hijo mayor, Marco von Hohenlohe-Langenburg. Sin embargo, su destino también fue trágico. La salud de Marco quedó irremediablemente dañada tras un grave accidente de moto, que le dejó graves secuelas. Él mismo reconocía que su estado físico no le permitía asumir plenamente el peso de este extenso legado. Su hermana Flavia anunció su fallecimiento en redes sociales el 19 de agosto de 2016, veinte años después del fatídico accidente. Así, el título pasó a su hija, Victoria.
Un capítulo especialmente oscuro en la historia familiar fue el destino del hermano de Ana, Rafael, duque de Feria. Su caída fue rápida y sonada. Tras divorciarse de Nati Abascal, con quien tuvo dos hijos, su vida se precipitó en una espiral descendente que le llevó a prisión y a un completo olvido social. Falleció el 6 de agosto de 2001 en el palacio familiar de Casa de Pilatos, en Sevilla.
Ana Medina Fernández de Córdoba vivió entre su natal Sevilla y Madrid. Se divorció de su primer marido en 1985 y más tarde contrajo segundas nupcias con Jaime de Urzáiz y Fernández del Castillo, matrimonio del que no hubo hijos. Recibió una excelente formación cosmopolita, amaba a los animales y fue una de las primeras en entablar amistad con la reina Sofía tras su llegada a España. Ana falleció a los 71 años, pasando a la historia como “la duquesa que nunca llegó a gobernar”.
Nota RUSSPAIN. La Casa de Medinaceli es una de las familias aristocráticas más antiguas e influyentes de España, cuya historia abarca más de seiscientos años. El jefe de la casa ostenta el título de duque de Medinaceli, uno de los más antiguos y prestigiosos del país. La familia posee un vasto patrimonio cultural e histórico, gestionado por la Fundación Casa Ducal de Medinaceli. Entre sus bienes se encuentran numerosos palacios, castillos y obras de arte, incluido el célebre Palacio de Casa de Pilatos en Sevilla. La riqueza e influencia de los Medinaceli han desempeñado un papel clave en la historia de España a lo largo de los siglos.











