
Entre las numerosas joyas que ha lucido la infanta Elena, la tiara Marichalar ocupa un lugar especial. Fue precisamente con esta pieza con la que contrajo matrimonio con Jaime de Marichalar en marzo de 1995 en Sevilla. Durante todo su matrimonio, esta diadema acompañó a Elena en recepciones oficiales y eventos solemnes, convirtiéndose en su sello distintivo. A diferencia de otras mujeres de la dinastía, rechazó las tiaras históricas de los Borbones y optó por una joya creada por la casa Ansorena en la década de 1920. Esta elección no fue casual: la tiara es un homenaje a María de la Concepción Sáenz de Tejada, madre de Jaime y viuda del conde de Ripalda.
La tiara Marichalar es una diadema triple inspirada en la antigua Grecia. Está realizada en platino e incrustada con diamantes, y su diseño permite desmontarla en piezas independientes. Durante mucho tiempo se creyó que fue un regalo de la familia Marichalar a la infanta Elena con motivo de su compromiso, aunque hoy esta versión genera dudas. Tras el divorcio de Elena, la tiara no desapareció de la escena: ahora adorna las cabezas de las nuevas novias de la familia Marichalar, continuando su legado.
Detalles y simbolismo
La singularidad de la tiara reside en su diseño. La base de platino está adornada con elementos circulares que la infanta a veces retiraba. La parte central representa hojas de laurel, mientras que la superior tiene la forma de meandros griegos, lo que le aporta una elegancia especial. Todas las partes pueden llevarse juntas o por separado, lo que hace de esta joya un accesorio muy versátil. Los expertos estiman su valor en unos 80.000 euros. Para Elena, esta fue la única tiara que lució durante todo su matrimonio.
Antes de casarse, la infanta prefería otras reliquias familiares: la tiara prusiana que perteneció a su madre, y la diadema floral que Franco regaló a Sofía con motivo de su boda. Otra de sus joyas favoritas era la tiara de círculos griegos, que pertenece a la princesa Irina de Grecia, hermana de la reina Sofía. Elena lució esta diadema en el baile previo a la boda del príncipe Alois de Liechtenstein.
Tradiciones nupciales
Tras su matrimonio, la infanta Elena apareció frecuentemente con la tiara Marichalar en banquetes oficiales en el Palacio Real de Madrid. Entre los eventos más destacados figuran la cena en honor a los reyes de Jordania en 1999 y la recepción ofrecida al presidente de Portugal en 2006. La tiara también acompañó a Elena en dos bodas reales emblemáticas: la del príncipe heredero Federico de Dinamarca y Mary Donaldson en 2004, así como la de la princesa Victoria de Suecia y Daniel Westling en 2010. Fue precisamente en esta última ceremonia, medio año después de su divorcio oficial, cuando la infanta Elena lució por última vez esta joya.
La tiara se ha convertido en una parte inseparable de las tradiciones nupciales de la familia Marichalar. En 1957, María de la Concepción Sáenz de Tejada la llevó por primera vez en su boda con Amalio de Marichalar. Más tarde, la diadema adornó la cabeza de su hija Ana en su enlace con Luis Coronel de Palma en 1989. En 2018, la nieta de Ana, Ana Coronel de Palma y Marichalar, volvió a lucir la tiara, utilizando las hojas de laurel como pasadores y los meandros como collar. En 2020, la joya reapareció en las bodas de las hermanas Inés y Blanca de Marichalar, hijas del actual conde de Ripalda.
El futuro de la tiara
Hoy en día, la tiara Marichalar sigue siendo un símbolo de continuidad y valores familiares. Con cada nueva generación adquiere nuevos significados, integrándose en las historias personales de las novias. Es posible que en los próximos años la joya vuelva a aparecer en público, esta vez en la cabeza de Victoria Federica de Marichalar y Borbón, hija de la infanta Elena y Jaime de Marichalar. Esta reliquia familiar, que ha superado décadas, sigue despertando interés y admiración entre los amantes de las tradiciones reales.
La tiara Marichalar no es solo una joya, sino una crónica viva de la familia, donde cada novia escribe su propio capítulo. Su historia no trata solo de diamantes y platino, sino también de herencia, memoria y nuevos comienzos.
Por si no lo sabía, la infanta Elena es la hija mayor del rey Juan Carlos I y la reina Sofía, y ostenta el título de duquesa de Lugo. Jaime de Marichalar, exesposo de Elena, pertenece a una antigua familia aristocrática española. La tiara Marichalar es considerada una de las joyas familiares más reconocibles de España y suele ser tema de conversación entre los aficionados a la realeza.












