
El parque, situado en la confluencia entre España y Portugal, se ha convertido desde hace tiempo en un auténtico tesoro para quienes buscan no solo belleza, sino también una rara combinación de fenómenos naturales. Aquí, entre montañas, ríos y densos bosques, es posible observar cómo el paisaje cambia ante tus ojos: desde valles húmedos hasta picos rocosos, de robledales sombríos a pastizales abiertos. Esta diversidad se debe a su posición única: es en este punto donde se cruzan dos grandes zonas climáticas de Europa, lo que convierte a este rincón en un lugar excepcional incluso para los estándares de España.
La transición de un clima a otro es tan suave que a veces cuesta identificar dónde termina uno y comienza el siguiente. Eso crea una atmósfera especial: en el mismo sitio puedes encontrar tanto bosques caducifolios típicos del norte como arboledas mediterráneas de hoja perenne. Para los naturalistas y aficionados a las rutas de senderismo, el parque se convierte en un verdadero laboratorio al aire libre, donde cada ruta representa un descubrimiento nuevo.
Cascadas y aventuras
Una de las joyas principales del parque es la cascada Coga da Fecha. Sus potentes torrentes resultan especialmente impresionantes en época de lluvias, cuando el agua se precipita estruendosamente por las terrazas de granito, formando profundas pozas y corrientes turbulentas. Incluso durante la estación seca, el estruendo del agua no cesa, y las rocas que lo rodean suponen todo un reto para los entusiastas del deporte extremo y la escalada. Tanto los lugareños como los turistas destacan que aquí es donde se puede sentir plenamente la fuerza y la imprevisibilidad de la naturaleza gallega.
La cascada y sus alrededores han sido desde hace tiempo el destino predilecto de los amantes de las actividades al aire libre. Aquí, además de las rutas de senderismo, el barranquismo es una opción muy popular, y las numerosas pozas naturales invitan a darse un baño incluso en días frescos. Quienes se animan a subir hasta la cima son recompensados con vistas impresionantes y una sensación de desconexión total del mundo civilizado.
El mosaico de la naturaleza
El parque Baixa Limia – Serra do Xurés abarca casi 30 mil hectáreas y forma parte de una reserva de la biosfera transfronteriza reconocida por la UNESCO. Su territorio es todo un caleidoscopio natural: montañas de granito, ríos serpenteantes, cascadas y densos bosques se entrelazan en el paisaje. Esta combinación de relieve y clima crea un entorno ideal para una gran diversidad de animales y plantas, muchas de las cuales son poco comunes en España.
En el parque es posible avistar aves rapaces, especies forestales y acuáticas, así como grandes mamíferos: lobos, jabalíes y corzos. Para ellos, estos parajes se han convertido en el último refugio donde la naturaleza permanece casi intacta. Igualmente fascinante es la flora: robles, abedules, arbustos de hoja perenne y cultivos agrícolas tradicionales conforman un paisaje único que varía según la estación del año.
Huellas de civilizaciones antiguas
Además de sus riquezas naturales, el parque guarda numerosos monumentos históricos y culturales. Aquí se conservan túmulos prehistóricos y dólmenes, restos de asentamientos celtas y calzadas romanas. Destaca especialmente la antigua Vía Nova, una ruta romana que unía Braga y Astorga, y por la que aún se puede caminar sintiendo el paso de los siglos.
A lo largo de los recorridos se encuentran iglesias medievales, pueblos tradicionales y ejemplos de arquitectura popular integrados armoniosamente en el paisaje. Estos lugares parecen hechos para paseos tranquilos y para reflexionar sobre cómo las vidas humanas y la naturaleza han estado entrelazadas a lo largo de los siglos.
Rutas de senderismo y aguas termales
El parque ofrece a los visitantes muchas opciones: desde senderos bien señalizados para caminar hasta rutas en coche que conectan miradores y lugares históricos. Es especialmente popular el centro de interpretación de Lobios, donde se puede aprender más sobre la flora, la fauna y la historia de la zona.
Tras una larga caminata, muchos se dirigen a las aguas termales a orillas del río Caldo. Aquí, las aguas calientes que emergen del subsuelo permiten relajarse y reponer fuerzas en cualquier época del año. Bañarse en las piscinas naturales al atardecer es una experiencia que permanece grabada mucho tiempo en la memoria.
El parque Baixa Limia — Serra do Xurés no es solo una zona natural, sino un museo viviente al aire libre donde cada visitante encuentra algo propio: aventura, tranquilidad, nuevos conocimientos o inspiración. Es un lugar donde se desdibujan las fronteras entre países y climas, y donde historia y naturaleza se funden en una sola esencia.
Baixa Limia — Serra do Xurés es no solo un complejo natural único, sino también parte de una reserva de la biosfera transfronteriza reconocida por la UNESCO. El parque ocupa un lugar especial en el ecosistema de Galicia, uniendo especies raras de flora y fauna y preservando el rico legado cultural de la región. Aquí se pueden encontrar huellas de antiguas civilizaciones, disfrutar de manantiales termales y descubrir un mundo fascinante donde la naturaleza y el ser humano han convivido en armonía durante siglos.
Siguiendo con el tema de los rincones insólitos de España, vale la pena recordar otro lugar donde la naturaleza y la historia están profundamente entrelazadas. En una de nuestras publicaciones anteriores hablamos de una aldea catalana que en invierno se transforma en un verdadero cuento de hadas, con lagos glaciares y misterios del pasado. Más detalles sobre cómo esta región se convierte en un imán para los amantes de lo inusual se pueden encontrar en el artículo La aldea catalana donde el invierno se convierte en un cuento de hadas.












