
En España, el final del carnaval no es solo una fiesta, sino un auténtico ritual capaz de sorprender incluso a los amantes más veteranos de las tradiciones. El Entierro de la Sardina no es solo una despedida de la celebración, sino también un potente acto simbólico que marca el paso del tiempo y resalta los cambios en la sociedad. Ese día, las calles se llenan de procesiones teatrales donde el luto y la risa van de la mano, y la sardina se convierte en la protagonista de una auténtica comedia dramática ante miles de espectadores.
La esencia del ritual reside en una despedida satírica de los excesos y la alegría que dominaron durante el carnaval. Los participantes se visten con disfraces exageradamente fúnebres, parodiando las procesiones funerarias, y acompañan la simbólica sardina hasta su último “descanso”. El momento culminante llega cuando la figura de la sardina es quemada, convirtiéndose en cenizas ante los aplausos y risas del público. Ese fuego no es solo un espectáculo, sino un acto de purificación colectiva que marca el inicio de una nueva etapa más austera vinculada a la Cuaresma.
Orígenes y evolución
Las raíces de este singular rito se remontan a la antigüedad, cuando los habitantes de Europa despedían el invierno mediante ceremonias de fuego y desfiles satíricos. Con el tiempo, estas costumbres se fusionaron con el calendario cristiano, y el carnaval se transformó en el último estallido de libertad antes de los estrictos días de Cuaresma. En el siglo XIX, en España, el Entierro de la Sardina ganó especial popularidad entre los urbanos y estudiantes, que se deleitaban parodiando las ceremonias oficiales y convirtiéndolas en un carnaval del absurdo. La sardina, como símbolo de un producto sencillo y accesible, resultó ideal como protagonista de este espectáculo.
La tradición no solo se ha mantenido, sino que se ha convertido en parte del código cultural del país. En el arte quedó plasmada en la célebre obra de Francisco de Goya, donde la procesión carnavalera aparece como una mezcla de alegría e ironía velada. Esta temática sigue inspirando a artistas y cineastas, mientras la festividad reúne cada año a multitudes en diferentes rincones de España.
Geografía de la celebración
Aunque el Entierro de la Sardina se celebra en muchas ciudades, Murcia ocupa un lugar especial. Allí, el ritual se ha integrado en los festejos de primavera y se ha convertido en un auténtico espectáculo. Por las calles desfilan coloridas comitivas carnavalescas y los participantes reparten juguetes y recuerdos, transformando el luto en una fiesta para toda la familia. Todo culmina con la quema grandiosa de la sardina, acompañada de fuegos artificiales y música. Este evento ha sido reconocido como Fiesta de Interés Turístico Internacional y atrae cada año a visitantes de todo el país.
En Madrid, el desfile recorre lugares emblemáticos de la capital, y la organización corre a cargo de una animada hermandad que despliega toda su creatividad para crear nuevas figuras satíricas. En las Islas Canarias, por ejemplo, en Las Palmas de Gran Canaria, el Entierro de la Sardina forma parte de un gran carnaval, y el clímax de la celebración suele tener lugar justo a orillas del océano. En Tenerife y en la ciudad de Águilas, donde el carnaval también ha sido reconocido como evento de interés internacional, el ritual destaca por su espectacularidad y la masiva participación.
Simbolismo y actualidad
El Entierro de la Sardina no es solo una despedida de la diversión, sino un profundo símbolo de cambio y renovación. El fuego que consume la sardina se entiende como una fuerza purificadora que permite a la sociedad dejar atrás lo innecesario y comenzar un nuevo ciclo. En cada ciudad el ritual adquiere sus particularidades, pero la esencia se mantiene intacta: es una experiencia colectiva donde la sátira y la tradición se entrelazan en una sola expresión.
Curiosamente, rituales similares se encuentran en otras regiones de España, donde el carnaval se convierte en un escenario de confrontación entre lo viejo y lo nuevo. Por ejemplo, en Navaluenga, el invierno se despide con máscaras y batallas simbólicas, tal y como se detalla en el reportaje sobre el antiguo mascarada que transforma la vida del pueblo. Estas tradiciones resaltan la riqueza y vitalidad de la cultura española, donde cada región aporta su propia nota al gran coro de la fiesta.
En 2026, el Entierro de la Sardina se celebrará el 18 de febrero, aunque las fechas pueden variar según las costumbres locales. Es importante consultar el programa con antelación para no perderse el evento principal de la temporada. En cualquier caso, este rito sigue siendo uno de los momentos más llamativos y comentados del calendario español, uniendo generaciones y recordando el eterno ciclo de la vida.
Francisco Goya, cuyo nombre está estrechamente ligado al arte español, creó una de las interpretaciones más famosas del Entierro de la Sardina. Su cuadro, pintado a principios del siglo XIX, transmite la atmósfera del desfile carnavalesco con máscaras, rostros grotescos y una ironía oculta. Goya supo captar la dualidad de esta festividad: tras la alegría aparente se esconde un profundo significado ligado al cambio y la renovación. Gracias a su obra, el Entierro de la Sardina no solo se convirtió en un ritual popular, sino también en parte del patrimonio cultural de España, inspirando a nuevas generaciones a reinterpretar las tradiciones.












