
En la provincia de Segovia existe un lugar donde la magnitud se percibe literalmente a cada paso. Cuéllar no es simplemente otro punto en el mapa de Castilla y León. Su territorio impresiona: 348,66 kilómetros cuadrados, más del doble que el de la propia capital provincial. Esta ventaja en superficie no solo sorprende, sino que también da forma a un estilo de vida particular, diferente al habitual para la mayoría de los habitantes de la región.
En los últimos años, Cuéllar se ha convertido en un ejemplo de cómo un gran municipio rural puede aunar su legado histórico con oportunidades modernas. Tras la ampliación oficial de sus límites en 2008, cuando se sumaron casi 75 km² de terrenos forestales, el pueblo consolidó definitivamente su estatus como el municipio más extenso de Segovia. Aquí no hay el bullicio de una gran ciudad, pero tampoco la típica quietud provincial: la vida es dinámica y los vecinos se sienten orgullosos de su situación única.
Herencia histórica
Cuéllar es mucho más que cifras y récords. El corazón del pueblo es su castillo medieval, que perteneció en su día a los duques de Alburquerque. Las gruesas murallas, las torres y los patios interiores siguen conservando la atmósfera de tiempos pasados. A lo largo de las antiguas calles se extienden fragmentos de murallas y por las puertas de la villa pasaban mercaderes y peregrinos. Las iglesias mudéjares, como San Martín y San Andrés, destacan por la elegancia de su albañilería y por los singulares elementos decorativos propios de este estilo arquitectónico.
El casco histórico de Cuéllar ha conservado su trazado tradicional: plazas acogedoras, soportales, antiguos palacetes y edificios que respiran historia. Es fácil imaginarse cómo, hace siglos, la vida bullía aquí y en la plaza del mercado se debatían las últimas noticias y se cerraban tratos.
Naturaleza y economía
El extenso territorio de Cuéllar no es solo patrimonio monumental, sino también amplias zonas naturales. Los pinares locales, conocidos como el “mar de pinos”, se extienden hasta el horizonte creando un paisaje único. Estos bosques no solo embellecen el entorno: han sido fundamentales para el desarrollo de sectores como la recolección de resina, la industria de la madera y la agricultura. Los habitantes aprovechan activamente los recursos naturales, manteniendo un equilibrio entre las tradiciones y la tecnología moderna.
En los últimos años, Cuéllar ha experimentado un notable auge del ecoturismo. Las rutas en bicicleta y los senderos entre pinares atraen tanto a vecinos de la provincia como a visitantes de otras regiones. Aquí coinciden los amantes de las actividades al aire libre y quienes buscan un refugio tranquilo en plena naturaleza.
Vida contemporánea
A pesar de su carácter rural, Cuéllar ofrece un nivel de confort poco habitual para localidades de pequeño tamaño. El pueblo cuenta con escuelas, polideportivos, tiendas, cafeterías y restaurantes. La vida cultural permanece activa con festivales, exposiciones y conciertos. La buena conexión de transporte permite llegar rápidamente a Segovia o Valladolid, algo especialmente valioso para quienes combinan la vida en la naturaleza con el trabajo en la ciudad.
El precio de la vivienda aquí es considerablemente más bajo que en las grandes ciudades, mientras que la calidad de vida es excelente. Los residentes destacan que en Cuéllar se ha conservado una fuerte cohesión comunitaria y una atmósfera especial, donde cada persona se siente parte de una gran historia.
Matices demográficos
Si en vez de la superficie se toma en cuenta la población, el liderazgo corresponde a El Espinar, un municipio situado al sur de la provincia, cerca de la frontera con Madrid. Aquí viven más de 10 mil personas, lo que lo convierte en el más poblado después de la capital. Sin embargo, Cuéllar sigue siendo el símbolo de la magnitud y diversidad de la vida rural en Segovia.
En los últimos años se observa una tendencia interesante: cada vez más familias eligen vivir en lugares como Cuéllar, valorando la combinación de naturaleza, historia y comodidades modernas. Esto está transformando la demografía de la región y abriendo nuevas perspectivas de desarrollo.
Cuéllar no es solo el municipio más grande en extensión de Segovia. Es un lugar donde pasado y presente se entrelazan, creando una atmósfera única. El castillo de los Duques de Alburquerque, las murallas medievales, las iglesias mudéjares y los interminables pinares dan forma a esta villa que ha logrado mantener su identidad y servir de ejemplo para otras zonas rurales de España. Hoy, Cuéllar se percibe no solo como un centro histórico, sino también como una comunidad en constante desarrollo, donde se valoran las tradiciones y se apuesta por el cambio.












