
En medio de la creciente inestabilidad en Oriente Medio, ha llamado la atención la vulnerabilidad de las nuevas megaciudades de la región. Según El País, ciudades como Dubái y Doha, que han crecido en cuestión de décadas, no están preparadas para posibles amenazas militares. Sus habitantes no consideran la defensa de la ciudad como su responsabilidad y los Estados en los que se encuentran no son capaces de garantizar una defensa plena.
En los últimos años, los conflictos armados en la región han provocado destrucción en ciudades como Tiro, Saida y Beirut. Resulta especialmente representativo el caso de Gaza, donde tras intensos ataques apenas quedan edificios intactos. Según la fuente, la falta de una protección estatal eficaz y la presencia de fuerzas externas hostiles hacen que estas ciudades sean especialmente vulnerables.
La vulnerabilidad de las nuevas megaciudades
El economista Richard Florida, en un artículo para The New York Times, destacó que incluso las ciudades más dinámicas y modernas no están a salvo de las consecuencias de la guerra u otras catástrofes. Señala que ante graves conmociones —ya sea un conflicto bélico, un desastre natural o un cambio brusco en la legislación— los habitantes de los megaciudades, especialmente quienes trabajan a distancia o no tienen lazos familiares, abandonan rápidamente las zonas de peligro en busca de seguridad.
A diferencia de las ciudades históricas de Europa, donde los habitantes mantienen una profunda conexión con el lugar y las tradiciones, las nuevas ciudades del Golfo Pérsico fueron diseñadas pensando principalmente en el beneficio económico y la atracción de capital. Como resultado, según El País, la mayoría de la población carece de un sentido de responsabilidad cívica respecto al destino de la ciudad. Esto convierte a estos megapolitanos en “efímeros”: su existencia depende de circunstancias externas y de la estabilidad política.
Particularidades de la gestión y la ciudadanía
En los países del Golfo Pérsico, donde se encuentran Dubái, Abu Dabi, Doha y Riad, el poder está concentrado en una élite reducida y los derechos de ciudadanía están restringidos para la mayoría de los residentes. Según El País, estas urbes no se han convertido en verdaderas comunidades ciudadanas, y los propios estados no ofrecen una protección integral a sus megalópolis. En situaciones de amenaza, la mayoría de la población prefiere marcharse antes que participar en la defensa.
A diferencia de las ciudades con siglos de historia, donde la destrucción se percibe como una tragedia personal, en los nuevos megapolitanos el vínculo entre residentes y ciudad sigue siendo superficial. Esto se refleja en el éxodo masivo de población ante los primeros signos de peligro.
Contexto para España
Para España, la vulnerabilidad de los megapolitanos de Oriente Medio es un recordatorio de la importancia de comunidades urbanas resilientes y de un sistema de protección civil desarrollado. Barcelona, según Richard Florida, sigue siendo un ejemplo de ciudad capaz de atraer y retener a la clase creativa incluso en tiempos de crisis globales.












