
En pleno corazón de la Sierra de Francia, dentro del Parque Natural de Las Batuecas, se encuentra la singular aldea de Monsagro. Este poblado, situado en la provincia de Salamanca, región de Castilla y León, atrae a los viajeros por su historia inusual: hace cientos de millones de años, este lugar estuvo cubierto por el mar, cuyas huellas aún están literalmente impresas en las piedras que conforman las casas locales.
Pasear por las calles de Monsagro es realizar un viaje al remoto pasado, hasta hace 450 millones de años, en el periodo Ordovícico. Las pizarras cuarcíticas locales, utilizadas durante siglos como material de construcción, conservan en su interior fósiles marinos excepcionalmente preservados. En las fachadas de los edificios, en la mampostería de los muros e incluso en el empedrado, se pueden reconocer fácilmente rastros de trilobites —artrópodos marinos extintos—, así como restos fósiles de la actividad de antiguos gusanos y otros organismos prehistóricos.
Gracias a este legado geológico, Monsagro se ha convertido en un auténtico museo al aire libre. Las autoridades locales han diseñado una ruta especial, la Ruta de las Huellas Fósiles, que recorre las principales calles del pueblo. Paneles informativos ayudan a los visitantes a identificar los diferentes tipos de fósiles, y la tecnología de realidad aumentada permite visualizar cómo eran estos antiguos habitantes marinos en su entorno natural.
Para quienes deseen profundizar en la historia paleontológica de la región, en el pueblo se ha inaugurado el Centro de Interpretación «Museo de los Mares Antiguos» (Museo de los Mares Antiguos). La exposición del museo, mediante proyecciones multimedia y reconstrucciones virtuales, transporta a los visitantes al fondo de un océano desaparecido. Además, en Monsagro funciona un Museo Etnográfico, donde se exhiben objetos y herramientas que ilustran el estilo de vida tradicional de esta zona montañosa.
Monsagro atrae no solo por su geología única, sino también por sus pintorescos alrededores. El pueblo se encuentra a orillas del río Agadón (río Agadón), donde en verano hay zonas acondicionadas para el baño, como la piscina natural Charco de los Mozos (Charco de los Mozos). Desde aquí parten varias rutas de senderismo que atraviesan robledales y castañares. Muy cerca se encuentra uno de los principales atractivos de la región: la Peña de Francia (Peña de Francia), en cuya cima se alza un monasterio dominico y desde donde se disfrutan de impresionantes vistas panorámicas.












