
Cuando el cortejo fúnebre con el cuerpo de Valentino Garavani llegó a su residencia en Roma, la atención del público no solo estaba puesta en su inseparable compañero de vida y socio, Giancarlo Giammetti. Por primera vez aparecieron ante las cámaras dos jóvenes casi desconocidos hasta entonces: los hermanos Shawn y Anthony Souza. Su aparición causó sensación, ya que, según los rumores, podrían convertirse en los principales herederos de la inmensa fortuna del couturier.
Mientras la bandera de Italia ondeaba con pesar en la casi desierta Plaza de España y los escaparates de la boutique Valentino permanecían cubiertos de negro, una pregunta flotaba en el aire: ¿quiénes son estos dos a quienes el propio maestro llamaba sus hijos? La respuesta resultó tan intrigante como la propia vida de Valentino.
Lazos familiares
Shawn y Anthony son hijos de Carlos ‘Caca’ Souza, quien fuera el brillante director de relaciones públicas de la casa de moda, y de la modelo Charlene Shorto de Ganay. La historia de su familia está profundamente ligada al destino de Valentino desde los años 70, cuando Carlos conoció al diseñador en una animada fiesta en Río de Janeiro. Su romance dio paso a una sólida amistad y, más tarde, a algo aún más especial: Valentino fue el padrino de ambos hijos de Carlos y Charlene, mientras que Giancarlo Giammetti se convirtió en su segundo mentor.
Con los años, este vínculo solo se fortaleció. Valentino y Giancarlo trataban a los hermanos como a sus propios hijos, invitándolos a sus lujosas residencias, desde el castillo de Wideville cerca de París hasta la villa en Roma. Las vacaciones de verano transcurrían en el yate TM Blue One, donde los chicos no eran simplemente invitados, sino miembros plenos de la familia. A pesar del entorno mediático, Sean y Anthony siempre optaron por mantenerse en la sombra, evitando llamar la atención y sin cuentas en redes sociales.
Una vida sin límites
Sean, el mayor de los hermanos, creció rodeado del mundo de la alta costura y los eventos sociales. Tras estudiar en Londres, sorprendió al elegir un camino espiritual y viajar a la India, donde practicó yoga y meditación. Su vida personal también ha dado de qué hablar: Sean mantiene una relación con la reconocida modelo Raica Oliveira, y la pareja tiene dos hijas gemelas.
Anthony, en cambio, se inclinó por la música. Trabaja como DJ y llegó a ser ingeniero de sonido en la famosa banda Coldplay. Su romance con la influencer Khalidia El Assir Fernández-Longoria se convirtió en tema de las crónicas sociales. Curiosamente, a través de su tía Lilian Denise, los hermanos están emparentados con la dinastía Thyssen: en 1967 ella se convirtió en la cuarta esposa del barón, lo que suma otro capítulo peculiar a su biografía.
Legado e intrigas
Valentino siempre recalcó que consideraba a los hermanos Souza como parte de su familia. Varias veces prometió apoyarlos económicamente, a pesar de que no los unía un lazo de sangre. Para él y Giancarlo, estos jóvenes se convirtieron en los hijos que nunca tuvieron. Tras la muerte del diseñador, fue precisamente Sean y Anthony quienes quedaron en el centro de la atención: ahora sus nombres se escuchan no solo en los círculos de la moda, sino también en despachos de abogados.
La fortuna de Valentino se estima en cientos de millones de euros. Al no tener herederos directos, planificó el futuro de su patrimonio con antelación, creando un complejo sistema de fideicomisos y fondos fiduciarios. Junto a Giancarlo Giammetti, diseñó una estructura destinada a preservar no solo el legado financiero, sino también el patrimonio cultural de la marca. Este enfoque es poco común incluso en el mundo de la alta moda, donde los negocios suelen pasar de generación en generación por la vía familiar.
Drama familiar
La aparición de los hermanos Souza en el centro de la disputa hereditaria desató una tormenta de emociones. Algunos consideran que Valentino actuó sabiamente al confiar su legado a quienes realmente le eran cercanos. Otros ven en ello una muestra de la excentricidad propia de los grandes creadores. Pero hay algo claro: Sean y Anthony ya no son solo herederos, sino símbolos de una nueva época para la casa de moda, donde los lazos personales pesan más que los títulos formales.
En su destino se entrelazaron de manera singular sus raíces brasileñas, la educación europea y el espíritu de la aristocracia italiana. Tal vez esta combinación sea el ingrediente secreto que permitió a Valentino confiarles su mayor tesoro: el nombre y el legado creados a lo largo de décadas.
RUSSPAIN recuerda que Valentino Garavani es uno de los modistos más influyentes de los siglos XX y XXI y el fundador de la legendaria casa de moda Valentino. Su nombre se ha convertido en sinónimo de elegancia y lujo italianos. Giancarlo Giammetti fue no solo su socio, sino también el principal estratega de la marca. Carlos Souza es una figura icónica en el mundo de la moda, y ahora sus hijos, Sean y Anthony, están en el centro de la atención por una extraordinaria historia familiar y un posible legado.











