
La influencia de Cayetana Fitz-James Stuart en la sociedad española hace tiempo que trascendió los círculos aristocráticos. La serie documental «Cayetana, la duquesa de todos», dedicada al centenario de su nacimiento, sorprendió al centrar la atención no en los logros políticos y culturales de la duquesa, sino en su vida personal. El último episodio destaca especialmente el papel de Cayetana como abuela, lo que ha generado un intenso debate entre el público y los expertos.
La historia familiar de la duquesa está marcada no solo por los títulos nobiliarios, sino también por relaciones complejas entre generaciones. Los seis hijos de Cayetana, fruto de su matrimonio con Luis Martínez de Irujo y Artázcoz, le dieron nueve nietos. Sin embargo, según señala russpain.com, no todos ellos recibieron la misma atención por parte de la abuela. Entre los descendientes más conocidos se encuentran Tana Rivera, hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera, así como los mellizos Luis y Amina, hijos de Genoveva Casanova y Cayetano Martínez de Irujo. El resto de los nietos, como Luis y Javier Martínez de Irujo, prefieren mantener un perfil bajo, mientras que el heredero del título, Fernando Fitz-James Stuart, y su hermano Carlos rara vez aparecen en público.
Preferencias familiares
La película reveló varias confesiones sobre cómo se distribuían las simpatías dentro de la familia. Carlos Fitz-James Stuart, actual duque de Alba, afirmó abiertamente que su madre tenía predilección por tres de los nietos más pequeños: los hijos de Eugenia y Cayetano. Según sus palabras, precisamente con ellos Cayetana pasaba la mayor parte del tiempo, mientras que los demás nietos quedaban en un segundo plano. Esta declaración, directa y sin rodeos, motivó nuevos debates sobre las tradiciones y el legado de la Casa de Alba.
Genoveva Casanova, exesposa de Cayetano, también recordó cómo la duquesa mostraba cariño e interés por la creatividad de sus nietos. Según cuenta, Cayetana no diferenciaba entre obras de artistas consagrados y dibujos infantiles, decorando los muros del palacio con ambos. Esta actitud resalta que, para la duquesa, los vínculos personales estaban por encima de las normas formales de la aristocracia.
Cambios en el carácter
María Eugenia Fernández de Castro, otra exnuera de Cayetana, señaló que la duquesa se comportaba de manera distinta con sus nietos que con sus propios hijos. Si en su juventud fue una madre exigente, con la llegada de una nueva generación se volvió más suave y menos estricta. Explican este cambio afirmando que Cayetana consideraba cumplida su misión como madre y se permitía mayor libertad en la relación con sus nietos.
Cayetano Martínez de Irujo recordó en sus memorias que de niño le faltaba el cariño de su madre; sin embargo, con el tiempo, la duquesa comenzó a prestar más atención a los miembros más jóvenes de la familia. Mencionó situaciones en las que Cayetana defendía a sus nietos de los reproches de sus padres e incluso fomentaba sus travesuras. Un día, cuando los niños saltaban en las camas, ella detuvo el intento de castigarlos y recalcó que los nietos merecen un trato especial.
Tradiciones familiares y desacuerdos
En los relatos sobre la duquesa destaca especialmente la historia del «Ratón Pérez». Según Cayetano, Cayetana no escatimaba en recompensas para sus nietos cuando se les caía un diente de leche. En una ocasión, dejó una suma considerable bajo la almohada, lo que dio pie a bromas sobre la generosidad del «Ratón Pérez» en Ibiza. Estos detalles muestran que, incluso en cuestiones de tradiciones familiares, la duquesa sabía sorprender a quienes la rodeaban.
Las cuestiones sobre el reparto de atención y afectos dentro de las familias aristocráticas no son nuevas. Temas similares se abordan también en otras dinastías europeas, como se observa en el artículo sobre los cambios en el círculo de confianza de la familia real británica, publicado en russpain.com. La aristocracia española, pese a su apariencia de estabilidad, también enfrenta conflictos internos y cuestiones de sucesión.
Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba, pasó a la historia como la persona con el mayor número de títulos nobiliarios y una de las figuras más reconocidas de la aristocracia española. Su vida personal, llena de contradicciones y decisiones inesperadas, sigue despertando el interés del gran público. En sus últimos años, la duquesa se convirtió en un símbolo de cambio dentro de las tradiciones, y su relación con los nietos ilustra cómo incluso las costumbres familiares más rígidas pueden transformarse con el tiempo y las circunstancias personales. La influencia de Cayetana en la creación de nuevos valores dentro de las familias aristocráticas de España todavía se percibe, y su biografía continúa siendo objeto de estudio y debate entre historiadores y admiradores.












