
Este año, Madrid y Barcelona vuelven a competir de manera tácita por el título de la capital más luminosa de España. Con la llegada de diciembre, las calles de ambas ciudades se transforman: millones de luces LED convierten las avenidas y plazas habituales en auténticos escenarios de cuento. Para muchos residentes y visitantes, este momento marca el inicio de las fiestas de invierno, con la ciudad impregnada de una atmósfera especial de ilusión y alegría.
En Madrid, la magnitud del despliegue resulta impresionante. Más de 13 millones de bombillas LED decoran 240 puntos diferentes, cubriendo los 21 distritos de la capital. Las autoridades municipales hacen hincapié en la eficiencia energética y la reducción de la contaminación lumínica, implementando tecnologías de iluminación de última generación. Entre los elementos más destacados están los enormes árboles brillando en distintas zonas y la famosa Gran Vía, donde cada año aparecen nuevas instalaciones luminosas.
Ambiente festivo
Los peatones que pasean por el centro de Madrid no pueden pasar por alto los 126 cerezos artificiales iluminados ni las más de 7.000 guirnaldas que suman 157 kilómetros de luces. Este año, la prioridad ha sido crear una sensación de calidez: las composiciones lumínicas predominan en tonos cálidos, para que incluso en las noches frías la ciudad resulte acogedora y vibrante. Los motivos navideños tradicionales se combinan con propuestas de diseño moderno, aportando a la capital un encanto muy particular.
El aspecto financiero del asunto también es notable. Se han destinado unos 6,1 millones de euros para la organización, el mantenimiento y el desmontaje de la iluminación festiva. El ayuntamiento destaca que esta inversión no solo embellece la ciudad, sino que también impulsa el turismo y apoya a las pequeñas empresas durante la temporada navideña.
Barcelona enciende sus luces festivas
Barcelona no se queda atrás de la capital y este año ha incrementado en un 15% su presupuesto para la iluminación festiva. Casi 4 millones de euros se han destinado para hacer la ciudad aún más brillante y atractiva tanto para residentes como para turistas. Se ha puesto especial énfasis en proyectos lumínicos de autor: parte de los fondos se han invertido en diseños exclusivos que decoran las principales calles y plazas.
En total, en Barcelona brillarán 126 kilómetros de calles, y esta temporada se colocarán por primera vez 16 kilómetros de nuevas guirnaldas luminarias. Como parte del programa de apoyo a los barrios, la iluminación festiva llegará a 63 calles, y las fachadas de 39 mercados municipales volverán a lucirse con luces. Esto no solo genera un ambiente festivo, sino que también ayuda a atraer clientes a las tiendas y comercios locales.
Inversión en el futuro
El ayuntamiento de Barcelona ha asignado un presupuesto separado para iluminar las calles donde se realizan obras de construcción a largo plazo. Más de 135.000 euros se han destinado a garantizar que incluso en las zonas en obras se mantenga el espíritu festivo. Este año, se instalarán guirnaldas adicionales en 23 calles donde los trabajos continúan desde hace más de un año, así como en 28 tramos de distintos barrios de la ciudad.
La iluminación festiva no solo simboliza la llegada de la Navidad, sino que también es una herramienta para dinamizar la economía urbana. Las luces llamativas atraen la atención, generan flujo de visitantes y favorecen la reactivación del comercio. Para muchos residentes y turistas en Madrid y Barcelona, estos días invitan a pasear por las calles, hacer compras y disfrutar del ambiente festivo.












