
La Agencia Tributaria de España prepara cambios significativos en el control de las transferencias instantáneas. A partir de febrero de 2026, las operaciones habituales a través de servicios como Bizum dejarán de ser anónimas para empresarios y empresas. Desde entonces, cada transferencia vinculada a una actividad comercial será vigilada de cerca por las autoridades fiscales.
Hasta ahora, los bancos solo notificaban las transferencias si el importe superaba los 3.000 euros. Esto permitía que numerosos pagos de menor cuantía quedaran fuera del radar de Hacienda. Sin embargo, con la nueva normativa, este umbral desaparece. Cualquier importe recibido en el marco de una actividad empresarial será registrado y comunicado en los informes.
Nuevas normas
A partir de 2026, las entidades financieras comenzarán a proporcionar mensualmente a la Agencia Tributaria información detallada sobre todas las operaciones relacionadas con actividades empresariales. Los informes incluirán datos de los titulares de las cuentas, números de los puntos de venta, terminales utilizados, el importe total recibido en el mes y los datos de las cuentas destinatarias.
Los cambios afectarán principalmente a pequeñas y medianas empresas, así como a autónomos. Todos los ingresos por venta de bienes o prestación de servicios, independientemente del método de pago —ya sea Bizum, transferencia bancaria o tarjeta— serán reportados. También afectará a quienes utilizan sistemas de pago modernos para cobrar a sus clientes.
A quién afecta
Los particulares que no realizan actividades empresariales pueden estar tranquilos: las transferencias entre amigos o familiares, que no estén relacionadas con negocios, no serán incluidas en los informes. La Agencia Tributaria ha subrayado que las novedades no afectan a los envíos personales, siempre que no estén vinculados a ingresos o ganancias de capital.
Sin embargo, si la transferencia está relacionada con el pago de un alquiler, la venta de un producto o la prestación de un servicio, incluso entre particulares, estas operaciones pueden analizarse de manera separada. En estos casos, las obligaciones fiscales dependen de la naturaleza de la transacción y no del método de pago.
Excepciones y detalles
Existen otras situaciones en las que los bancos están obligados a informar a las autoridades fiscales. Por ejemplo, si una persona retira en efectivo más de 3 000 euros o realiza compras con tarjeta por un importe superior a 25 000 euros al año, estas operaciones también se incluyen en el informe anual.
Las transferencias cotidianas, como dividir una cuenta en una cena o recaudar dinero para un regalo, no requieren declaración fiscal si no están vinculadas a actividades comerciales. Sin embargo, si se trata de ingresos regulares o de grandes cantidades, hay que prestar atención: Hacienda podría interesarse por el origen de estos fondos.
Preparativos ante los cambios
La decisión de eliminar el umbral de 3.000 euros se tomó en abril de 2025. A partir de ese momento, los bancos y las autoridades fiscales comenzaron a colaborar estrechamente para asegurar una transición fluida a las nuevas normas. Durante el año, empresarios y empresas recibieron explicaciones sobre cómo cambiará el procedimiento de reporte y qué datos deberán ser comunicados.
Las autoridades destacan que el objetivo de estos cambios es luchar contra la evasión fiscal y aumentar la transparencia de los flujos financieros. Para la mayoría de los ciudadanos que no tienen relación con actividades empresariales, nada cambiará. Sin embargo, los empresarios deben prepararse con anticipación para cumplir con los nuevos requisitos y revisar sus esquemas de pagos.












