
En Andalucía arranca la carrera electoral, un proceso que podría alterar el habitual equilibrio de fuerzas. Adelante Andalucía, liderada por José Ignacio García, apuesta por el diálogo directo con la ciudadanía y evita participar en las interminables disputas entre partidos de izquierda. Esta estrategia podría atraer a quienes han perdido la confianza en las formaciones tradicionales y buscan nuevas respuestas para la región.
El partido, fundado por Teresa Rodríguez tras la ruptura con IU y Podemos, decidió marcar su propio rumbo. Desde 2021, Adelante Andalucía defiende su independencia y no participa en los intentos de aglutinar a la izquierda en torno al PSOE o Sumar. En los comicios anteriores, rechazaron integrarse en la coalición Por Andalucía y, ahora, mantienen su línea autónoma sin responder a los llamamientos a la unidad.
Enfoque en los problemas reales
En lugar de debatir conflictos internos, Adelante Andalucía pone en primer plano los temas que preocupan a la ciudadanía: sanidad, educación y vivienda. García destaca que el partido no piensa malgastar energías en disputas políticas, sino hablar de lo que realmente importa en Andalucía. Según él, a la mayoría no le interesan los juegos de poder, sino saber quién podrá plantar cara al actual presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno.
A diferencia de otros partidos de izquierda, Adelante Andalucía no ve en ellos a sus rivales. García declara abiertamente que su principal adversario es el partido gobernante, no los compañeros del ala izquierda. El partido lanza una campaña con carteles llamativos donde García aparece junto a un Moreno enfadado para subrayar su determinación de enfrentarse a la derecha. Estos materiales se distribuyen no solo en internet, sino también en las calles, en el transporte público e incluso en forma de pegatinas y chapas.
Estrategia de puerta a puerta
Uno de los aspectos clave de la campaña ha sido el trabajo directo con la población. Activistas del partido mantienen encuentros con los vecinos en sus hogares, inspirándose en la experiencia del partido alemán Die Linke, que empleó con éxito esta táctica en elecciones. En Andalucía ya se han realizado visitas piloto en Cádiz y Sevilla, y en las próximas semanas la campaña llegará a otras ciudades. El objetivo principal es escuchar los verdaderos problemas de la gente e integrarlos en el programa electoral.
Se presta especial atención a los barrios obreros, donde, según la coordinadora de la iniciativa Ana Fernández, las personas suelen hablar de la falta de atención sanitaria, las dificultades de acceso a la vivienda y el aumento de actitudes xenófobas. Precisamente estos temas serán la base de los próximos pasos del partido. Este enfoque diferencia a Adelante Andalucía de otras fuerzas políticas que suelen limitarse a eslóganes generales.
Independencia y nuevos retos
El partido no tiene prisa por revelar sus planes respecto a futuras elecciones nacionales, pero destaca que mantendrá su independencia y no entrará en coalición con el PSOE. García subraya que Adelante Andalucía seguirá siendo una fuerza andaluza, que no se somete a decisiones tomadas en Madrid. Según El País, el partido tiene la intención de continuar con la línea marcada por Teresa Rodríguez y no descarta gestionar municipios, como ocurrió en Cádiz bajo el mandato de José María González (Kichi).
A diferencia de otros movimientos de izquierda, que suelen cambiar de estrategia, Adelante Andalucía apuesta por la coherencia y la autonomía. García y su equipo consideran que solo así es posible recuperar la confianza de los votantes y lograr cambios reales en la región.
Contexto y comparaciones
En los últimos años, en España se aprecia una tendencia al surgimiento de nuevas estrategias políticas basadas en el contacto directo con la ciudadanía. Por ejemplo, el partido Vox utiliza activamente encuentros con vecinos de pequeñas localidades para ganarse su confianza y modificar el mapa político nacional. Este tema fue desarrollado en el reportaje sobre cómo Vox conecta con los votantes en el entorno rural. Enfoques como estos muestran que los métodos tradicionales de movilización están dando paso a estrategias más personalizadas y directas.
En los últimos años, en Andalucía y otras regiones de España, los partidos políticos apuestan cada vez más por trabajar con grupos concretos de población y dejar de lado los eslóganes abstractos. Esto responde al creciente descontento hacia los grandes partidos y al deseo de la gente por ver cambios reales. Estas campañas ya han provocado resultados inesperados en elecciones, con nuevas fuerzas posicionándose en cabeza gracias a propuestas innovadoras y al enfoque en los detalles de la vida cotidiana.











