
En el pequeño municipio andaluz de Puente de Génave, con poco más de dos mil habitantes, ha estallado un escándalo político. El alcalde, Francisco García Avilés, representante de Vox, vuelve a estar en el foco tras la distribución de unos calendarios para 2026 que muestran la imagen de Francisco Franco y la antigua bandera de España con el águila, declarada inconstitucional.
Los calendarios se repartieron entre los clientes de una asesoría que anteriormente pertenecía al alcalde. En ellos aparecen lemas que ensalzan la época de la dictadura. García Avilés no solo no se ha disculpado, sino que ha defendido públicamente su actuación asegurando que es una expresión de la libertad de opinión y que las críticas provienen de quienes no aceptan los hechos históricos del siglo pasado.
La situación se ha agravado porque no es la primera vez que el alcalde utiliza estos símbolos. En 2024 ya distribuyó calendarios con retratos de Franco y José Antonio Primo de Rivera, aunque en aquel momento la polémica no fue tan intensa. Ahora, tras su victoria en las elecciones municipales, la atención sobre las acciones de García Avilés ha crecido notablemente.
Reacción social y política
La actuación del alcalde despertó una ola de indignación entre representantes de partidos de izquierdas y organizaciones sociales. Consideraron la distribución de los calendarios como un intento de rehabilitar la dictadura y una ofensa a la memoria de las víctimas del régimen. En respuesta, las autoridades locales iniciaron una investigación y el caso fue remitido a los organismos estatales encargados de velar por el cumplimiento de la ley de memoria sobre las víctimas de la dictadura.
En las redes sociales se desató un intenso debate. Algunos usuarios respaldaron al alcalde, viendo en sus actos una muestra de compromiso ciudadano, mientras que otros lo condenaron, recordando las páginas trágicas de la historia del país. El propio García Áviles sigue defendiendo su postura y sostiene que lo suyo no es más que un gesto artístico y la expresión de opiniones personales.
Consecuencias y próximos pasos
En medio del escándalo, desapareció una enorme bandera estatal instalada a la entrada del municipio. Este incidente no hizo más que avivar la polémica y reforzar el enfrentamiento entre el alcalde y la oposición. Representantes socialistas y de otros movimientos de izquierda exigen que García Áviles rinda cuentas por una posible violación de la ley de memoria y también por fomentar el conflicto social.
Por ahora, no está claro cuáles serán las consecuencias de esta historia para el propio alcalde ni para su carrera política. Sin embargo, es evidente que lo sucedido en Puente de Génave refleja contradicciones más profundas en la sociedad española, donde los temas de memoria histórica y símbolos siguen generando encendidos debates.











