
En Valde-Santo-Domingo (Toledo), un domingo cualquiera se transformó inesperadamente en un día de alarma y recuerdos de las páginas más trágicas de la historia de España. Un vecino, mientras plantaba un árbol en su patio, se topó con un objeto metálico que resultó ser una bomba aérea de la época de la Guerra Civil. Este hallazgo no solo alteró la rutina habitual de la pequeña localidad, sino que también recordó cómo el pasado puede aparecer de manera imprevista en los lugares más insospechados.
Según informa El País, el hallazgo se produjo en la calle Pancique. El propietario de la vivienda, al notar un cilindro sospechoso cubierto de tierra y con características aletas de estabilización, decidió no correr riesgos e informó de inmediato a la Guardia Civil. Durante la noche, la policía vigiló la zona, y por la mañana intervinieron los especialistas en desactivación de explosivos del equipo Gedex. Se estableció un perímetro de seguridad de 200 metros alrededor de la casa y se evacuó a los residentes de las viviendas más cercanas.
Operativo de desactivación
Los agentes de Gedex trabajaron varias horas en el lugar para extraer y transportar el objeto peligroso de forma segura. Para la detonación controlada de la bomba se escogió un antiguo vertedero en las afueras del pueblo. Según el alcalde de Valde-Santo-Domingo, la operación llevó más tiempo de lo previsto: la primera explosión no funcionó y solo a la segunda se logró destruir el explosivo. En el operativo participaron también bomberos de Santa Olalla y un equipo sanitario ante posibles emergencias.
Los vecinos, al presenciar lo ocurrido, al principio no creyeron que la amenaza fuera real. Muchos pensaban que se trataba de una broma, hasta que vieron el cordón policial y la maquinaria especial. A pesar de cierta inquietud, no hubo pánico, más bien sorpresa y conversaciones sobre cómo un artefacto así pudo permanecer bajo tierra casi 90 años.
Contexto histórico
Según informa El Pais, hasta ese día no era ampliamente conocido en el municipio que se hubieran producido bombardeos durante los años de la guerra. Sin embargo, tras el incidente, el ayuntamiento recibió documentación que confirma que el 12 de septiembre de 1936 Val de Santo Domingo fue objeto de un ataque aéreo en el que murieron habitantes locales. Los historiadores relacionan estos hechos con el avance de las tropas franquistas tras la batalla de Talavera y los intentos de la aviación de forzar la rendición de la población.
Según un profesor de Historia de la Universidad de Castilla-La Mancha, es probable que los aviones despegaran del aeródromo de Navalmoral de la Mata (Cáceres). Aunque no todos los detalles han sido verificados, se sabe que se utilizaron municiones de fabricación alemana y que el propio incidente formó parte de operaciones militares a gran escala en la región.
Memoria de la guerra
El caso ocurrido en Val-de-Santo-Domingo sirve de recordatorio de que las huellas de la guerra pueden persistir durante décadas, permaneciendo desapercibidas en los lugares más cotidianos. Hallazgos similares no son raros en España: en los últimos años, en diferentes regiones del país se han encontrado de manera periódica proyectiles y minas sin detonar, restos de la Guerra Civil o de la Segunda Guerra Mundial. Cada uno de estos casos genera debates, aumenta el interés por la historia y recuerda la importancia de extremar la precaución durante trabajos de excavación.
En 2024 se produjo un incidente similar en las inmediaciones de Madrid, donde unos trabajadores hallaron un proyectil de artillería durante la construcción de una carretera. En 2025, se encontró una mina en una zona agrícola de Cataluña, que también tuvo que ser destruida in situ. Estos hechos demuestran que, incluso décadas después del final de los conflictos armados, sus consecuencias pueden surgir de manera inesperada, requiriendo atención y la actuación de profesionales.











