
Este año, los dueños de perros en Alicante se han enfrentado a una amenaza inesperada: la actividad estacional de la procesionaria del pino se ha adelantado, lo que ha provocado un notable aumento en el número de animales afectados. Las clínicas veterinarias de la ciudad y de las zonas costeras ya están atendiendo a perros con graves lesiones tras el contacto con estas orugas. La situación preocupa a los especialistas, ya que las consecuencias para las mascotas pueden ser muy graves, desde inflamaciones de las mucosas hasta complicaciones potencialmente mortales.
Temporada adelantada
En las últimas semanas se ha detectado una aparición masiva de la oruga Thaumetopoea pityocampa, conocida como procesionaria del pino, en distintas partes de la provincia. Normalmente, su actividad se concentra en los primeros meses del año, pero esta vez el ciclo ha comenzado mucho antes. Los veterinarios señalan que ya se han registrado decenas de casos en los que perros regresaron de paseos por pinares mostrando signos de intoxicación grave. Son especialmente vulnerables los animales que pasean sin correa o bozal cerca de árboles infestados.
La procesionaria no es peligrosa solo por su aspecto: su cuerpo está cubierto de pelos microscópicos que provocan una fuerte reacción alérgica. El contacto con la piel, las mucosas o la ingesta pueden causar en los perros hinchazón de lengua, úlceras, vómitos, picor y, en los casos más graves, necrosis de los tejidos y dificultades respiratorias. Los veterinarios insisten en que cuanto antes se reciba atención, mayores serán las posibilidades de recuperación.
Recomendaciones de los expertos
En respuesta al aumento de consultas, la comunidad veterinaria de Alicante ha lanzado una campaña informativa. Se aconseja a los dueños de perros vigilar cuidadosamente el comportamiento de sus mascotas durante los paseos, evitar zonas con pinos donde se han detectado orugas y utilizar correa y bozal. Si el perro entra en contacto con la procesionaria, es fundamental lavar inmediatamente las áreas afectadas (boca, labios, lengua, hocico y patas) con una solución de bicarbonato o agua limpia, sin frotar, y acudir de urgencia al veterinario. Además, es importante proteger las propias manos y rostro para evitar lesiones.
Los veterinarios también recuerdan a sus colegas la importancia de tener en cuenta la procesionaria al diagnosticar cualquier síntoma sospechoso en animales, especialmente si han paseado recientemente por el bosque. Es crucial registrar todos los casos para monitorizar la evolución del brote y reaccionar a tiempo ante nuevos focos.
Cómo evoluciona la amenaza
El ciclo vital de la procesionaria en Alicante comienza en otoño, cuando las hembras ponen sus huevos en los brotes jóvenes de los pinos. Las larvas aparecen entre octubre y noviembre, se alimentan activamente y hacia diciembre construyen densos ‘nidos’ de seda donde resisten el frío. Con la llegada de enero-febrero —este año, ya a finales de enero—, las orugas descienden masivamente al suelo en largas filas para enterrarse y transformarse en crisálidas. Es precisamente en este periodo cuando el riesgo para los perros es máximo: las orugas fácilmente llegan a caminos y céspedes donde pasean los animales.
La procesionaria se caracteriza por desplazarse en fila, lo que las hace visibles pero no menos peligrosas. Incluso un contacto breve con sus pelos puede provocar una reacción severa en los perros. Veterinarios señalan que, en los últimos años, debido a inviernos suaves y cambios climáticos, la temporada de actividad de la oruga es cada vez menos predecible.
Consecuencias para la región
No es la primera vez que se registran brotes de procesionaria en Alicante, pero este año destaca por su inicio temprano y el elevado número de animales afectados. En la temporada anterior se detectaron casos similares en Valencia y Murcia, donde también se vivió un invierno inusualmente cálido. En algunas zonas, las autoridades locales organizaron tratamientos especiales en pinares para reducir el riesgo tanto para mascotas como para las personas.
En los últimos años, en España se debate la necesidad de revisar las medidas para combatir la procesionaria, incluyendo métodos biológicos e impulsar la información a la población. Veterinarios insisten: solo una actuación rápida y la prevención pueden evitar consecuencias trágicas para las mascotas.
En otras regiones del país, como Cataluña y Andalucía, también se han registrado casos de infestaciones masivas en perros e incluso algunos incidentes aislados con niños que entraron en contacto accidentalmente con las orugas. En 2024, en Málaga y en las Islas Baleares se detectaron brotes similares, lo que confirma la tendencia a la expansión del área de la procesionaria. Los servicios veterinarios siguen monitoreando la situación y recomiendan a los dueños de mascotas que extremen la precaución en las próximas semanas.












