
En el municipio de Alcanar, en la costa de Cataluña, ha comenzado una amplia campaña para evaluar y, posteriormente, demoler las viviendas situadas en zonas propensas a inundaciones recurrentes. Las autoridades locales han anunciado su intención de adquirir las propiedades ubicadas en áreas de riesgo y, durante el próximo año, iniciar el desmantelamiento de las construcciones. Esta medida responde a una serie de catástrofes naturales que han afectado la ciudad en los últimos años.
En los últimos siete años, Alcanar ha sufrido cinco importantes desastres naturales, cada uno de los cuales provocó daños considerables en la infraestructura y la propiedad privada. Las inundaciones de 2021 y 2023 fueron especialmente graves: las lluvias intensas paralizaron prácticamente la vida en las zonas costeras, el agua entró en viviendas y destruyó carreteras. Los vecinos de Alcanar Platja se han visto repetidamente amenazados, tanto en su vida como en sus bienes, y las secuelas de las catástrofes se han dejado sentir mucho tiempo después de que bajaran las aguas.
Plan de acción
El Ayuntamiento, junto con el Gobierno de Cataluña y la Agencia Catalana del Agua, ha firmado un acuerdo para iniciar las labores de recuperación y « renaturalización » del cauce del barranco del Llop. El objetivo principal es construir nuevas infraestructuras que permitan reducir el riesgo de futuros desastres y garantizar la seguridad de los residentes. El proyecto contempla no solo el refuerzo de las orillas y la construcción de canales, sino también la eliminación de viviendas ubicadas en zonas de riesgo.
La compra de viviendas se realizará de común acuerdo con los propietarios, aunque en caso de negativa serán posibles medidas coercitivas. Representantes del gobierno de Cataluña destacan que el diálogo con los vecinos sigue siendo una prioridad, pero, si es necesario, las autoridades están preparadas para actuar con determinación. En los próximos meses, los expertos evaluarán el valor de los inmuebles, tras lo cual comenzará el proceso de formalización de las operaciones y la preparación para las demoliciones.
Reacción de los vecinos
Muchos vecinos de Alcanar viven la situación con preocupación y cansancio. En los últimos años han tenido que afrontar varias veces las consecuencias de lluvias devastadoras, y la posibilidad de abandonar sus hogares les genera sentimientos encontrados. Algunos confían en recibir una compensación justa y la oportunidad de empezar de nuevo en un lugar más seguro; otros temen que el proceso se prolongue o que no sea lo suficientemente transparente.
El alcalde de la ciudad, Joan Roig, quien pronto dejará su cargo por motivos de salud, recordó que el cambio climático ya es una realidad para Alcanar. Según él, la ciudad ya no puede permitirse ignorar la amenaza, y solo medidas contundentes ayudarán a proteger a las personas y sus bienes de nuevas catástrofes.
El futuro de la ciudad
Se prevé que, para finales de 2027, en el lugar de los antiguos barrios residenciales se inicien importantes obras para la construcción de nuevas infraestructuras hidráulicas. Las autoridades confían en que estas medidas no solo reducirán el riesgo de inundaciones, sino que también devolverán a la ciudad la confianza en el futuro. No obstante, aún quedan por delante decisiones difíciles y complejas negociaciones con los vecinos, que deberán despedirse de su modo de vida habitual.
En Alcanar esperan que la experiencia de los últimos años sirva de lección para otros municipios costeros de Cataluña, donde el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes. Las autoridades subrayan que la seguridad de las personas es la máxima prioridad y están dispuestas a tomar decisiones impopulares por el futuro de la ciudad.











