
En octubre de 2024, la Comunidad Valenciana se vio en el epicentro de una de las catástrofes naturales más devastadoras de los últimos años. Una inundación provocada por una potente DANA cobró la vida de 229 personas y dejó tras de sí un escenario caótico y numerosas incógnitas. Sin embargo, casi un año después de la tragedia, se ha revelado que no todo el material audiovisual grabado durante lo más intenso del desastre fue puesto a disposición del tribunal.
En el centro de la polémica se encuentran representantes del gobierno regional, quienes, según se ha descubierto, grabaron más vídeos sobre los acontecimientos de aquellos días de los que finalmente entregaron a la investigación. Llama especialmente la atención un vídeo publicado en Instagram por la exconsejera de Justicia e Interior, Salome Pradas. En la breve grabación, tomada en el centro de coordinación de L’Eliana, se muestran momentos del trabajo de los servicios de emergencia y del personal del 112, que ese día recibió un número récord de llamadas.
La jueza a cargo de la investigación solicitó a las autoridades todo el material audiovisual disponible, pero se descubrió que parte de las grabaciones permaneció oculta durante once meses. Según la investigación, estas imágenes podrían arrojar luz sobre las acciones de las personas clave durante las horas más críticas de la catástrofe. En los vídeos que no se incluyeron en el sumario se observan conversaciones entre los responsables de los servicios y la visualización en las pantallas del centro de información sobre múltiples incidentes ocurridos en la región.
Tienen especial relevancia las imágenes grabadas tras la declaración de alerta hidrológica en el río Magro y en la zona de Barranco del Pollo, donde se inició la inundación que provocó el anegamiento de las localidades de Catarroja y Paiporta. Estos vídeos documentan no solo el trabajo del equipo de emergencia, sino también la evolución de la situación de crisis, lo que puede resultar fundamental para una evaluación objetiva de la actuación de las autoridades.
Los detalles ocultos han provocado indignación entre los vecinos y los familiares de las víctimas. La sociedad exige transparencia y esclarecer completamente todas las circunstancias de la tragedia. La investigación sigue intentando averiguar por qué se ocultaron parte de las grabaciones y quién decidió no entregarlas al tribunal. Las preguntas al gobierno regional siguen sin respuesta y el caso promete nuevos giros.












