
En el gobierno de la Comunidad Valenciana crece la inquietud: las autoridades regionales exigen a Madrid no solo promesas, sino pasos concretos para reformar el sistema de financiación autonómica. El portavoz del Ejecutivo valenciano, Miguel Barrachina, insiste en que cualquier declaración del presidente Pedro Sánchez debe plasmarse en un proyecto de ley, de modo que todas las comunidades puedan expresar su postura. Según señala, las declaraciones verbales del jefe del Gobierno con demasiada frecuencia quedan solo en palabras y no se traducen en acciones reales.
Barrachina subrayó que todavía no está claro si el ejecutivo regional ha recibido una invitación para mantener negociaciones bilaterales con el Gobierno central. Indicó que no dispone de información sobre contactos oficiales al respecto. Aun así, considera que debatir la reforma sin un proyecto de ley claramente definido carece de sentido. «Mientras no haya un texto legal, todas las conversaciones son solo promesas vacías», afirmó en la rueda de prensa posterior a la reunión del gobierno regional.
Críticas al enfoque de Madrid
Las autoridades valencianas no ocultan su decepción: de las 17 comunidades autónomas de España, solo una respalda el modelo propuesto, que según Barrachina, Madrid ha pactado exclusivamente con los independentistas catalanes. Considera que el enfoque actual ignora las principales exigencias de Valencia: la creación de un fondo de compensación, la mejora de la financiación del sistema de dependencia, la consideración de los gastos en atención sanitaria para los visitantes y, finalmente, la condonación parcial de la deuda regional.
Barrachina ha reiterado en varias ocasiones que debatir los detalles sin un proyecto de ley carece de sentido. A su juicio, primero debe presentarse un texto oficial, después celebrarse el debate y la votación en el Congreso de los Diputados y, solo entonces, iniciar las consultas con las regiones. Todo lo demás, desde su perspectiva, son meras conversaciones sin validez jurídica.
Desacuerdos políticos
La cuestión sobre una negociación bilateral con Madrid sigue abierta. Barrachina ha dejado claro que la región no está dispuesta a conceder nada sin garantías claramente establecidas. Criticó duramente los intentos del Gobierno central de acordar el nuevo sistema de financiación con los representantes del nacionalismo catalán, en particular con Oriol Junqueras de Esquerra Republicana de Catalunya, previamente condenado por malversación y sedición. Según el representante valenciano, este planteamiento solo agrava la desconfianza entre las regiones y el Gobierno central.
Barrachina recordó que ya en diciembre del año pasado el presidente regional, Juanfran Pérez Llorca, en una reunión con el presidente del Gobierno, exigió una ley de financiación; sin embargo, esta cuestión fue prácticamente bloqueada por el líder de los republicanos catalanes, quien no ocupa ningún cargo oficial en los ejecutivos autonómicos. Según Valencia, esta situación es inaceptable y pone en entredicho la legitimidad de todo el proceso.
La postura de Valencia
A pesar de la tensión, las autoridades regionales subrayan que están dispuestas a dialogar con Madrid sobre todos los asuntos que afectan a los intereses de los ciudadanos valencianos. Como ejemplo, Barrachina mencionó la creación de una comisión conjunta tras las lluvias torrenciales, cuando la región y el Gobierno central lograron coordinar rápidamente sus acciones. Sin embargo, en lo que respecta a la reforma de la financiación, señaló que se requiere un procedimiento claro: primero, el proyecto de ley; después, el debate; y solo entonces posibles reuniones bilaterales.
Barrachina también recordó que la reforma del sistema de financiación debió presentarse ya en 2018. A su juicio, el hecho de que, siete años después, las regiones sigan sin ver ni el texto legal ni un procedimiento definido es responsabilidad directa del actual Ejecutivo. Considera que este retraso no hace más que aumentar la desconfianza entre las autonomías y Madrid.
Perspectivas y expectativas
En Valencia no ocultan su creciente cansancio ante las promesas interminables de Madrid. Las autoridades regionales exigen transparencia, reglas claras e igualdad de condiciones para todas las autonomías. Consideran que, por ahora, el gobierno central prefiere acuerdos a puerta cerrada con regiones concretas, ignorando los intereses de la mayoría.
La situación en torno a la reforma de la financiación autonómica se vuelve cada vez más tensa. Valencia insiste en que solo un proyecto de ley debatido y aprobado en el Parlamento puede servir de base para una distribución justa de los recursos entre las regiones. Mientras tanto, según la visión regional, todas las declaraciones de Madrid son simplemente otro espectáculo político.











