
La tarde del sábado, las principales calles de Barcelona se llenaron de columnas de docentes que salieron a recordar a las autoridades sus problemas. A la marcha se sumaron representantes de centros educativos tanto públicos como privados. Según los organizadores, participaron 30.000 personas, convirtiendo la protesta en una de las manifestaciones docentes más importantes de los últimos años.
Las principales reivindicaciones son el aumento de la financiación del sector, la actualización salarial, la reducción del número de alumnos por aula y la simplificación de la burocracia. Según los manifestantes, la inversión actual en educación no permite resolver los problemas acumulados. Los docentes aseguran que en los últimos años sus ingresos no han seguido el ritmo del aumento de precios y que la carga de trabajo no deja de crecer.
Entre los participantes no solo había profesores, sino también personal que da soporte al proceso educativo: educadores infantiles, profesores de religión y personal administrativo. Todos ellos insisten en la necesidad de revisar las condiciones laborales y de ampliar las plantillas. Especial descontento genera el actual sistema de conformación de equipos, que, según muchos, limita las posibilidades de desarrollo profesional.
A la protesta también se sumaron trabajadores de escuelas privadas, que exigen equiparar sus derechos con los de sus colegas del sector público. Les preocupa la carga de trabajo, la jubilación anticipada y el número de empleados en plantilla. Según los organizadores, la movilización responde a la larga ausencia de diálogo con las autoridades y al incumplimiento de promesas previas.
Las encuestas realizadas entre los docentes muestran que uno de cada tres considera cambiar de profesión debido al cansancio y la frustración. Los directores de los centros educativos también han respaldado las demandas de sus colegas, salvo en algunos puntos controvertidos relacionados con la política de personal. En general, el ambiente en el sector educativo sigue siendo tenso, y los participantes en la marcha no descartan nuevas protestas si la situación no mejora.












