
Esta temporada de gripe en España comenzó antes de lo esperado y rápidamente ganó intensidad. Los médicos señalan que el número de casos ha aumentado bruscamente, y la incidencia ya ha superado el umbral epidémico. La situación es especialmente grave entre los más pequeños, niños de uno a cuatro años. En la última semana, el número de casos en este grupo casi se ha duplicado, lo que preocupa tanto a pediatras como a padres.
Según datos oficiales, actualmente hay más de 110 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que hace un año esta cifra era casi diez veces menor. Los especialistas relacionan el inicio tan temprano e intenso de la epidemia con la aparición de una nueva variante del virus de la gripe: el subtipo H3N2, concretamente su subclado K. Esta cepa lleva varios meses circulando por Europa y, al parecer, ya ha llegado a España.
El factor infantil
El mayor aumento de casos se ha registrado entre los niños pequeños. En el grupo de uno a cuatro años, la tasa de contagios supera los 420 casos por cada 100.000, casi el doble que entre adolescentes e incluso lactantes. Los médicos explican que la inmunidad en este grupo de edad aún no está totalmente desarrollada y que la nueva variante del virus resulta especialmente contagiosa.
Por ahora, el repunte de la gripe no ha provocado un aumento significativo de las hospitalizaciones, aunque los especialistas siguen la situación de cerca. En otros países donde la subvariante K apareció antes, como en Japón, tras el incremento de contagios se produjo un aumento de casos graves y de ingresos hospitalarios. En España, aún no hay confirmación oficial de que esta variante del virus sea la dominante, pero los expertos consideran que es muy probable.
Vacunación y protección
La vacuna contra la gripe sigue siendo la principal herramienta de prevención, aunque esta temporada se diseñó antes de la aparición de la subvariante K. Esto significa que su eficacia frente a la nueva versión del virus podría ser menor de lo habitual. Sin embargo, los médicos aconsejan no rechazar la vacuna: aunque la protección no sea absoluta, reduce el riesgo de complicaciones graves y protege frente a otras cepas de gripe.
Se presta especial atención a los grupos de riesgo: personas mayores, embarazadas, pacientes con enfermedades crónicas y, por supuesto, niños. Las autoridades de algunas comunidades autónomas ya han impuesto el uso obligatorio de mascarillas en centros sanitarios y recomiendan seguir medidas de precaución: lavarse las manos con frecuencia, evitar lugares concurridos y consultar al médico ante los primeros síntomas.
Recomendaciones y medidas
Expertos europeos recomiendan no retrasar la vacunación, especialmente a quienes pertenecen a grupos de riesgo. Ante los primeros síntomas de la enfermedad, los médicos aconsejan iniciar el tratamiento antiviral lo antes posible, ya que esto ayuda a reducir la probabilidad de complicaciones. En colectivos cerrados, como residencias de ancianos, se puede recomendar la profilaxis a todas las personas en contacto, estén vacunadas o no.
Los centros médicos de todo el país están revisando sus protocolos y preparándose para una posible afluencia de pacientes. Los médicos recuerdan que además de vacunarse, es importante seguir medidas básicas: usar mascarilla si se presentan síntomas, ventilar los espacios, mantener la higiene de manos y evitar la automedicación.
Síntomas y evolución
Esta temporada, la gripe se manifiesta principalmente con tos, fiebre alta, debilidad general y congestión nasal. Con menor frecuencia aparecen dolor de garganta, dolor de cabeza y dolores musculares. Según los últimos datos, la mayor incidencia se registra en niños de uno a cuatro años, seguidos de adolescentes y lactantes.
Los médicos insisten: aunque el virus no se haya vuelto más peligroso, su capacidad de propagarse rápidamente puede provocar más complicaciones, especialmente entre quienes normalmente están bien protegidos con la vacuna. Por eso, es fundamental no bajar la guardia y ante los primeros síntomas consultar con un profesional de la salud.











