FamiliaLeyesNiñosNoticiasPolicíaSucesos

En Cádiz un escolar de 12 años retuvo y torturó a un compañero con un cuchillo al rojo vivo

Descubre las raíces ocultas de la violencia infantil en los hogares españoles

En Cádiz un estudiante de 12 años mantuvo retenido y torturó a un compañero de clase. El menor de 11 años sufrió maltratos y quemaduras. La policía y la Fiscalía de Menores investigan lo ocurrido.

En la pequeña localidad de Los Barrios, en la provincia de Cádiz, estalló un escándalo que sorprendió incluso a los experimentados habitantes de Andalucía. El pasado fin de semana tuvo lugar un incidente difícil de calificar de otra manera que no sea como estremecedor: un niño de 12 años atrajo a su compañero de clase de 11 años a su casa y le hizo vivir una auténtica pesadilla. Todo ocurrió en ausencia de adultos, en un piso típico español, donde nada hacía presagiar una tragedia.

La familia de la víctima, sin obtener explicaciones, acudió de inmediato a la policía. Al día siguiente, el caso ya estaba en manos de los especialistas en menores. Sin embargo, incluso los detalles más impactantes no permitirán imputar penalmente al responsable: la legislación española no contempla castigos para menores de 14 años.

Detalles del incidente

Todo comenzó con una simple invitación a ‘jugar a la consola’. Los padres del chico de 12 años habían salido de casa y él aprovechó la ocasión. En cuanto su invitado cruzó la puerta, la cerró con llave y escondió la llave. A partir de ahí, los hechos se precipitaron: amenazas con un cuchillo, exigencias de desnudarse y, después, torturas difíciles de imaginar entre niños.

Según los padres de la víctima, su hijo fue sometido a un verdadero tormento. No solo lo intimidaban, sino que también le provocaron quemaduras: calentaban un cuchillo con un encendedor y lo presionaban contra su piel en distintas partes del cuerpo, desde los pies hasta las zonas íntimas. Incluso utilizaron un desodorante en aerosol junto a una llama para improvisar un lanzallamas. Las quemaduras en las piernas son solo una parte de las marcas que quedaron tras este “juego”.

Manipulación y huida

Mientras la víctima sufría, el agresor permanecía atento. Se apoderó del teléfono del niño y, haciéndose pasar por él, respondía a los mensajes del padre para que este no sospechara nada. Incluso intentó acordar una pijamada para prolongar el sufrimiento. Pero en cierto momento la situación se descontroló: el agresor ordenó a la víctima salir a la calle y arrojar agua a otros niños. Fue entonces cuando el menor aprovechó la oportunidad y corrió a casa.

Al ver a su hijo en ese estado, los padres lo llevaron de inmediato al médico y luego a la comisaría. Su conmoción e indignación eran difíciles de expresar con palabras. Estaban seguros de conocer bien a la familia del agresor, ya que los niños eran amigos desde hace cuatro años. Sin embargo, quedó claro que ni siquiera las relaciones más cercanas garantizan la seguridad.

Reacción social

La noticia se difundió rápidamente en las redes locales y generó un intenso debate. Muchos vecinos de Los Barrios no pueden creer que algo así sea posible entre niños. Las preguntas sobre las causas de tanta crueldad y sobre cómo pudo pasar desapercibido para los adultos suenan cada vez con más fuerza. Algunos culpan a los videojuegos modernos, otros a la falta de atención por parte de los padres, y otros simplemente no encuentran palabras.

La policía y la fiscalía de menores continúan investigando los detalles. Pero ya está claro: incluso si se comprueba la culpabilidad, no habrá sanción. La legislación española protege a los menores de 14 años de la responsabilidad penal, lo que ha generado una nueva ola de debates sobre la necesidad de modificar estas leyes.

Preguntas sin respuesta

Este caso no es solo una tragedia para dos familias. Se ha convertido en una prueba para toda la sociedad española, obligando a reflexionar sobre qué está pasando con los menores y por qué crece el nivel de agresividad entre los adolescentes. ¿Cómo proteger a nuestros hijos de situaciones así? ¿Dónde está el límite entre una travesura infantil y un delito?

Mientras unos exigen endurecer las leyes, otros apuestan por la prevención y el trabajo con las familias. Pero una cosa está clara: la indiferencia y el silencio son la peor de las respuestas. España se enfrenta de nuevo a una cuestión que, de momento, no tiene una solución sencilla.

Подписаться
Уведомление о
guest
Не обязательно

0 Comments
Межтекстовые Отзывы
Посмотреть все комментарии
Botón volver arriba
RUSSPAIN.COM
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cerrar

Bloqueador de anuncios detectado

У Вас включена блокировка рекламы. Мы работаем для Вас, пишем новости, собираем материал для статей, отвечаем на вопросы о жизни и легализации в Испании. Пожалуйста, выключите Adblock для нашего сайта и позвольте окупать наши затраты через рекламу.