
En uno de los tramos más concurridos de la autovía A-2 en la provincia de Guadalajara, agentes de la policía de tráfico detuvieron un camión cuyo conductor mostraba un comportamiento sumamente inadecuado al volante. La patrulla se percató de la trayectoria errática del vehículo pesado, lo que de inmediato levantó sospechas de una posible infracción de las normas de circulación.
Tras detener el camión de manera segura, los agentes procedieron a realizar el control rutinario al conductor. El hombre, de 49 años y de nacionalidad rumana, presentaba claros síntomas de una fuerte intoxicación alcohólica. La prueba realizada confirmó los peores temores: la tasa de alcohol en su organismo superaba hasta por siete veces el límite permitido para conductores profesionales.
Conducir un camión en semejante estado no solo constituye una grave violación de la ley, sino que supone un serio peligro para todos los que se encontraban en la carretera. Los vehículos pesados que circulan por autovías requieren máxima concentración y responsabilidad, ya que el menor error puede acabar en tragedia. En este caso, solo la rápida actuación de la patrulla evitó posibles consecuencias graves.
Contra el detenido se ha abierto un procedimiento penal según el artículo que establece responsabilidad por conducir bajo los efectos del alcohol. Los materiales ya han sido remitidos al tribunal de Guadalajara, donde se decidirá el futuro del infractor. Casos como este resaltan una vez más la importancia de un estricto control del estado de los conductores, especialmente de quienes manejan vehículos de gran tamaño en autopistas congestionadas.












