
Los residentes de Cataluña se enfrentan nuevamente a serias dificultades en las rutas ferroviarias: Renfe ha restablecido el servicio de trenes, pero casi 200 tramos de la red operan bajo estrictas limitaciones de velocidad. El motivo son los trabajos de mantenimiento y las revisiones de seguridad que Adif sigue realizando. En algunas líneas, los trenes han sido sustituidos por autobuses, lo que genera molestias adicionales para los pasajeros y altera el ritmo habitual de la vida en la región.
La situación se siente especialmente grave en las líneas de Rodalies, donde las restricciones de velocidad y los recorridos provisionales se han convertido en la nueva realidad para miles de personas. Las autoridades de Cataluña y España aseguran que la mayoría de las limitaciones se levantarán a finales de febrero y principios de marzo, y que para abril Rodalies volverá a funcionar con normalidad y sin ralentizaciones forzadas. Sin embargo, por ahora los pasajeros deben soportar retrasos, transbordos y prestar atención a los cambios en los horarios.
Restricciones y alternativas
En la línea R1, entre L’Hospitalet de Llobregat y Blanes, los trenes circulan según el horario habitual, pero el tramo de Blanes a Maçanet-Massanes se cubre con un tren lanzadera especial cada hora y media, además de estar reforzado con servicio de autobuses. En la R2 Sud circulan dos trenes por hora en cada sentido, realizando parada en todas las estaciones entre Sant Vicenç de Calders (Tarragona) y los destinos finales.
Las líneas R2 y R2 Nord siguen funcionando a lo largo de todo su recorrido, pero en la R3 el tráfico está completamente interrumpido por obras. Los pasajeros deben hacer transbordo a trenes de la R4 entre L’Hospitalet y Fabra i Puig (Barcelona), y luego, para llegar a La Garriga, Centelles o Vic, tomar autobuses. El tramo entre Centelles/Vic y Puigcerdà también se cubre mediante autobuses con paradas intermedias.
En la R4, los trenes circulan entre Sant Vicenç de Calders y Sant Sadurní d’Anoia; desde allí hasta Martorell Central hay autobuses con frecuencia de 30 minutos. Desde Martorell Central hasta Terrassa Estació del Nord los trenes vuelven a estar disponibles, y entre Terrassa y Manresa circula un tren especial lanzadera cada hora, con refuerzo adicional de autobuses.
Interrupciones prolongadas y nuevas incidencias
La línea R7 permanecerá sin servicio hasta mayo; en el tramo entre Barcelona Fabra i Puig y Cerdanyola del Vallés los pasajeros pueden tomar trenes de la R4, mientras que entre Cerdanyola del Vallès y el campus universitario UAB Eix Sud se han dispuesto autobuses. La R8 tampoco opera, existiendo conexión por autobús entre Martorell Central y Granollers Centre con paradas intermedias, y en el tramo entre Granollers Centre y Mollet-Sant Fost es posible conectar con trenes de la R2 Nord.
Ayer volvieron a surgir problemas en la línea RL4 entre Manresa (Barcelona) y Cervera (Lleida): el tramo entre Cervera y Calaf fue cerrado tras detectarse posibles averías por parte de los maquinistas. Aunque el día anterior se había anunciado la restauración total del servicio, los pasajeros han vuelto a ser trasladados en autobús. Según la consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, el tramo seguirá cerrado hasta que Adif y Renfe confirmen su seguridad.
Consecuencias para la región
Las interrupciones generalizadas en la red ferroviaria ya han provocado una ola de descontento entre los residentes y el sector empresarial. Muchos pasajeros se quejan de largas esperas, transbordos y la falta de información clara sobre los horarios. Las autoridades insisten en que todas las medidas se toman por motivos de seguridad, pero para muchos catalanes esto es un pobre consuelo ante las molestias diarias.
La situación del transporte ferroviario en Cataluña no es nueva: la región ya ha enfrentado anteriormente graves fallos y paralizaciones del servicio. Por ejemplo, la crisis del transporte de mercancías en Barcelona provocó importantes pérdidas económicas y un aumento del descontento entre los empresarios. Incidentes de este tipo ponen de manifiesto la vulnerabilidad del sistema de transporte y la necesidad urgente de invertir en infraestructuras.
En los últimos años, la red ferroviaria de España ha sido objeto de críticas en repetidas ocasiones debido a los frecuentes accidentes, problemas técnicos y retrasos. Se recuerdan las huelgas masivas de maquinistas que paralizaron la circulación en todo el país, así como los accidentes en puntos clave que ocasionaron cancelaciones masivas de trenes. Cada uno de estos casos representa una prueba para los pasajeros y pone a examen la fortaleza de todo el sistema de transporte nacional.












