
Núria Montserrat, al frente del departamento de investigación y universidades de Cataluña, continúa familiarizándose con todos los rincones del histórico edificio de Vía Laietana tras más de un año en el cargo. Su mesa de trabajo está literalmente cubierta de carpetas con proyectos: desde la revisión de la financiación hasta la renovación del sistema de becas y la redefinición de la estructura de los programas universitarios. A pesar del tamaño reducido del departamento, su influencia en el futuro de la región es cada vez más notable.
Este año, Cataluña se ha situado en el centro del debate sobre los vínculos científicos internacionales. Tras la reciente huelga en apoyo a Palestina, ha surgido la cuestión de la cooperación con centros de investigación israelíes. Las autoridades regionales están analizando el alcance de estas asociaciones para evitar perjudicar a los científicos que trabajan en Cataluña y no tomar decisiones apresuradas sin evaluar las consecuencias para la comunidad científica.
El sistema de investigación catalán ya está reconocido como uno de los principales de Europa, especialmente en biomedicina, biotecnología y tecnologías cuánticas. Sin embargo, actualmente el enfoque se desplaza hacia la innovación. Para 2030, la región pretende situarse entre los cincuenta territorios más innovadores de Europa, apostando por el desarrollo de nuevos medicamentos, tecnologías para el sector espacial y supercomputadoras. Para lograrlo, se planea ampliar el apoyo a los investigadores para que sus descubrimientos se conviertan en productos reales con mayor rapidez.
La retención de profesionales talentosos sigue siendo un desafío. Los problemas de vivienda y los salarios bajos complican la situación. Para los estudiantes de posgrado existen diversas formas de apoyo, y las autoridades ya han realizado un análisis del estado de las residencias estudiantiles, con el objetivo de aumentar el número de plazas disponibles. A pesar de las dificultades, Cataluña continúa atrayendo a estudiantes e investigadores extranjeros, además de crear condiciones para el retorno de especialistas que se marcharon.
En 2026, las autoridades regionales asumirán plenamente la gestión de los programas de becas. Ya se está desarrollando un nuevo modelo que contemplará tres escenarios: para estudiantes locales que desean estudiar en Cataluña, para quienes planean hacerlo en otras regiones, y para quienes vienen de fuera. Se prevé la creación de una ventanilla única para la presentación de solicitudes, la posibilidad de combinar diferentes tipos de apoyo y hacer el proceso más transparente.
La cuestión de introducir becas que cubran los gastos de manutención está en estudio y podría implementarse en los próximos años. Sin embargo, las autoridades subrayan que la educación superior gratuita aún no es posible: es importante mantener el equilibrio entre la accesibilidad y la sostenibilidad financiera de las universidades. La reducción de las tasas de matrícula ya ha hecho que las universidades sean más accesibles, pero la región aún no está lista para eliminar por completo el pago por estudios.
La financiación de las universidades también está cambiando: en lugar de presupuestos anuales, se prevé pasar a programas plurianuales, donde el control de los resultados en el ámbito científico, docente y de transferencia de conocimiento será clave. Este enfoque permitirá a las universidades planificar su desarrollo con mayor seguridad y llevar a cabo proyectos a largo plazo.
En los últimos años, Cataluña ha experimentado un aumento de nuevas iniciativas en educación y ciencia. Para respaldarlas, se ha elaborado un plan de infraestructuras a diez años y muchos proyectos reciben financiación europea. No obstante, las autoridades subrayan que cada universidad recibe proyectos individuales para evitar una asignación ineficiente de recursos.
El crecimiento de nuevos programas educativos, especialmente en universidades privadas, es monitoreado cuidadosamente por un consejo especial. Actualmente se está llevando a cabo un mapeo exhaustivo de todas las áreas de formación existentes, con el objetivo de decidir en el futuro sobre la reducción o el desarrollo de ciertas especialidades. Se presta especial atención a las necesidades del mercado laboral: la región carece de profesionales en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
La cuestión sobre la necesidad de abrir facultades de medicina en todas las universidades se ha resuelto de manera positiva: para 2032 se prevé aumentar casi en un 50% el número de plazas para futuros médicos. Para ello, será necesario ampliar la red de bases clínicas y atraer a más docentes.
En cuanto al sistema unificado de exámenes de ingreso (PAU) en toda España, Cataluña aún no está preparada para dar ese paso. Pronto se esperan cambios en el procedimiento de los exámenes para hacerlo más accesible para los aspirantes y sus familias. Las autoridades aseguran que no repetirán los errores de comunicación que causaron confusión el verano pasado, y ahora los criterios de evaluación se publican con antelación.










