
Una historia que ha sacudido a Murcia y a toda España vuelve a poner sobre la mesa cuestiones sobre la seguridad y la indiferencia de quienes nos rodean. Una mujer, desaparecida hace casi dos años, logró escapar de su cautiverio, donde fue sometida a malos tratos. Este caso ha abierto el debate sobre cómo pueden ocurrir tragedias similares en ciudades españolas actuales y por qué los vecinos a menudo prefieren no intervenir.
Salma, ciudadana marroquí, desapareció a los 36 años. Sus búsquedas no dieron frutos hasta que, tras 680 días, reapareció en un centro médico de Murcia. Durante todo este tiempo estuvo en una vivienda del barrio de San José de la Vega, donde, según su testimonio, vivió aislada, bajo control constante y sufrió violencia por parte de un hombre que había sido su pareja. La casa estaba rodeada de una valla alta y las puertas permanecían siempre cerradas.
La huida del cautiverio
Todo cambió en febrero, cuando Salma vio una escalera olvidada en el patio. Aprovechó la oportunidad, escaló el muro y llegó hasta el centro médico más cercano, en la zona de Infante. Allí, los médicos le detectaron numerosas lesiones: marcas de golpes, cortes, una herida profunda en la cabeza, dientes rotos y pérdida parcial de visión en un ojo. El personal sanitario informó de inmediato a los servicios de emergencia y a la policía.
La policía detuvo al presunto secuestrador, un ciudadano español, así como a otras tres personas sospechosas de complicidad y encubrimiento del delito. Entre ellas se encontraban vecinos que, según la investigación, estaban al tanto de lo sucedido. Una de las detenidas incluso llevó a Salma al hospital tras otra paliza, pero la amenazó para que no acudiera a la policía.
Detalles de la investigación
Durante el registro en la vivienda donde mantenían retenida a la mujer, la policía halló armas blancas y de fuego, drogas y objetos que, según la víctima, utilizaban para atarla y mantenerla en cautiverio. La investigación sigue en curso y las cuatro personas detenidas serán pronto juzgadas por delitos de violencia contra la mujer.
Las autoridades destacan que la decisión final sobre el caso la tomará el tribunal. Este incidente ha vuelto a poner sobre la mesa lo importante que es no ser indiferente ante el sufrimiento ajeno y comunicar a tiempo cualquier situación sospechosa.
Casos similares en España
En los últimos años, España ha enfrentado varios casos mediáticos relacionados con la retención prolongada de personas en contra de su voluntad. En Valencia y Sevilla se destaparon situaciones en las que las víctimas permanecieron cautivas durante años bajo el control de sus captores. En ambos episodios, los vecinos también sospechaban que algo no iba bien, pero no se apresuraron a acudir a la policía. Estas historias ponen de manifiesto que el silencio y la inacción de quienes rodean a las víctimas suelen contribuir a la tragedia. Las autoridades insisten en que los ciudadanos estén más atentos a lo que sucede a su alrededor y no teman denunciar posibles delitos.












