
La mañana del sábado se produjo un trágico incidente de caza en las inmediaciones de Cervera, en la comarca de Segarra. Un grupo de cuatro vecinos salió a cazar corzos, pero al finalizar la actividad ocurrió lo irreparable: uno de los cazadores disparó accidentalmente a su compañero.
Los hechos tuvieron lugar en un camino forestal entre les Oluges y Tarroja de Segarra, cuando los participantes ya se preparaban para regresar a casa. El arma que uno de los hombres llevaba en las manos se disparó mientras la desmontaba o movía. La bala alcanzó a otro miembro del grupo, quien era el organizador de la jornada y el responsable del coto de caza local.
Los servicios médicos acudieron rápidamente al lugar, pero no pudieron salvar a la víctima, que falleció en el acto. El hombre tenía 64 años. El resto de los presentes, todos vecinos de Segarra, quedaron en estado de shock. El cazador detenido tiene 30 años.
La policía catalana (Mossos d’Esquadra) inició de inmediato la investigación. Los agentes revisaron la documentación de las armas y los permisos de caza, comprobando que todo estaba en regla. También acudieron representantes de la Agencia de Control de Recursos Naturales para asegurarse de la legalidad de la actividad cinegética.
El caso sobre la muerte del cazador ha sido remitido al tribunal de primera instancia de la ciudad de Servera. Una comisión judicial se desplazó al lugar para realizar las diligencias procesales necesarias y preparar la documentación correspondiente. La investigación examina todas las circunstancias del suceso para determinar si se incumplieron las normas de manejo de armas o si se trató de un trágico accidente.
En la región de Segarra, incidentes como este son extremadamente raros, lo que otorga a la tragedia una resonancia especial en la comunidad local. Los habitantes expresan sus condolencias a la familia del fallecido, mientras que los clubes de caza debaten la necesidad de implementar medidas de seguridad adicionales en este tipo de eventos.












