
En Barcelona y Badalona se han vuelto a registrar largas colas en los ayuntamientos: desde primera hora de la mañana, los migrantes ocupan su lugar para obtener el certificado de vulnerabilidad social, un documento clave para participar en el procedimiento especial de regularización. A pesar de la implantación de un sistema de cita previa y del refuerzo del control policial, la demanda de estos certificados sigue superando la capacidad de los servicios municipales.
En Badalona, según datos de RUSSPAIN, la situación sigue siendo tensa: cada día se entregan unos 70 turnos para tramitar el certificado, pero no es suficiente para cubrir toda la demanda. Las familias se ven obligadas a hacer guardia frente al edificio del ayuntamiento desde la noche anterior para no perder la oportunidad de estar entre los aceptados. Así, una residente de la ciudad, Ivonne, pasó la noche en la puerta del municipio junto a su hermana para conseguir un turno para su madre, que se desplaza en silla de ruedas y padece esclerosis múltiple. Según explica, a pesar de contar con toda la documentación necesaria, la familia teme no llegar a tiempo antes de que termine el plazo de presentación, el 30 de junio.
Organización de las colas
Las autoridades de Badalona han separado los flujos de espera: una cola específica para solicitar el certificado de vulnerabilidad y otra, más ágil, para otros servicios municipales. Sin embargo, ni siquiera estas medidas han eliminado la necesidad de hacer guardia nocturna. Muchos migrantes, como la familia de Ivonne, llegan a España por etapas, reuniéndose con familiares, y esperan regularizarse para poder acceder al trabajo y al apoyo social.
Medidas en Barcelona
En Barcelona, para la tramitación de documentos se habilitaron cuatro puntos especiales, entre ellos el SAIER en la calle Tarragona y oficinas en la calle Sicilia y la plaza Sant Miquel. El ayuntamiento ha reforzado la presencia de efectivos de la Guardia Urbana, quienes informan a los solicitantes y mantienen el orden. Sin embargo, solo son atendidas las personas que están registradas oficialmente en la ciudad. Representantes de la policía señalan que no realizan un recuento de visitantes, sino que se enfocan en gestionar las filas y asesorar.
Incorporación de nuevas organizaciones
La principal carga para los ayuntamientos está relacionada precisamente con la expedición del certificado de vulnerabilidad, que puede conseguirse no solo en las alcaldías, sino también a través de organizaciones colaboradoras. Actualmente, la Fundación Ibn Battuta participa en este proceso, y próximamente se sumará Cáritas. Desde la propia Cáritas aclaran que su ayuda solo estará disponible para quienes ya figuran en su base de datos, y que los detalles operativos aún se están definiendo. No obstante, muchas familias prefieren no esperar y siguen acudiendo directamente a los ayuntamientos para no arriesgar los plazos. Según Yvonne, a pesar del respaldo legal de Cáritas, su familia decidió preparar toda la documentación con antelación.
La situación con las colas y el acceso limitado a los servicios recuerda otros casos en los que una afluencia masiva de solicitantes provocó fallos en el funcionamiento de los servicios municipales. Por ejemplo, anteriormente ya se habían registrado dificultades en Barcelona con la organización de eventos multitudinarios y partidos deportivos, lo que fue analizado en detalle en el reportaje sobre la tensa lucha por el título en LaLiga — más detalles sobre la situación en Barcelona.












